Una encuesta reciente publicada por Academy of Nutrition and Dietetics mostró que de 1.000 adultos estadounidenses, al menos un tercio afirmó haber utilizado ChatGPT u otra herramienta de inteligencia artificial (IA) para crear un plan de nutrición o de pérdida de peso.
En el mundo moderno hay tanta información que parece ser muy abrumador: ¿qué es lo correcto? ¿cómo se debe comer? ¿proteína o fibra? ¿nos despedimos de los ultraprocesados? ¿cómo se balancea el comer saludable con la vida tan apresurada? Pero, lo más importante: ¿qué es comer saludable?
Esas mismas preguntas se las planteó The Association of UK Dietitians (BDA), lo que dio como resultado una conclusión global. “La IA puede ser un buen punto de partida. Explica los conceptos básicos con claridad y suele acertar con los principios generales. Sin embargo, a menudo pasa por alto matices, ignora riesgos y no puede tener en cuenta tus circunstancias personales, como afecciones médicas o tu estilo de vida. Nunca debe sustituir el asesoramiento personalizado de un dietista titulado”.
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Comer bien es complicado, para asegurar un plan de alimentación saludable es necesario idear comidas equilibradas, crear planes semanales y hacer listas de la compra que, a veces, pueden resultar eestresants, aunado a que si se tiene alguna afección que necesite cambios estrictos en la dieta, puede seer complicado saber qué hacer.
El peligro de tener una herramienta sin supervisión ni basamento científico y médico es inminente. Una investigación de RTVE destacó que los chatbots de la IA pueden generar “dietas de apenas 300 calorías, consejos para conseguir laxantes y estrategias detalladas para ocultar hábitos alimenticios a la familia”, que son especialmente peligrosas para adolescentes.


































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