Los hábitos alimentarios se inculcan en casa. Que los niños gocen de buena salud desde la infancia, puede ayudarlos a tener una vida plena, productiva y satisfactoria en su vejez. Pero, esto no solo significa que el niño no esté enfermo, la salud es una combinación física, mental y emocional, es decir, se alimenta bien, duerme lo suficiente, se mantiene activo en el día, expresa sus emociones de forma adecuada y se siente querido.
La transición hacia una vida más saludable no requiere necesariamente de transformaciones drásticas ni de programas complejos que resulten insostenibles. Por el contrario, la clave reside en la integración de cambios y la modificación consciente de los ritmos diarios, desde la calidad de las interacciones frente a las pantallas hasta la composición de los platos compartidos.
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“También es importante que los niños tengan chequeos médicos regulares. Estas visitas son una oportunidad para revisar el desarrollo de su hijo. También es un buen momento para detectar o prevenir problemas. Además de los chequeos, los niños en edad escolar deben ir al médico por: Pérdida o aumento importante de peso, problemas para dormir o cambios de conducta, fiebre de más de 102ºF (38.8ºC), erupciones cutáneas o infecciones en la piel, dolores de garganta frecuentes o problemas respiratorios”, explicó MedlinePlus, el servicio informativo en línea de salud.
La atención en la salud de los más pequeños debe concentrarse en: alimentación saludable y variada, beber suficiente agua, dormir bien y respetar horarios de descanso, mantener una buena higiene personal, limitar el uso de pantallas, realizar actividades físicas, entre otras.


































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