La gobernadora Mikie Sherrill formalizó un cambio en la política energética nuclear de New Jersey al sancionar la ley S3870/A4528. Esta legislación elimina un obstáculo burocrático en los permisos que, durante décadas, funcionó como una prohibición indirecta contra la construcción de nuevas plantas nucleares.
Con esta firma, el estado busca diversificar su matriz de generación eléctrica y reducir la dependencia de fuentes que emiten gases de efecto invernadero. La medida se alinea con los ambiciosos objetivos climáticos de la administración para alcanzar la neutralidad de carbono en los próximos años dentro de New Jersey.
Además de la nueva ley, la gobernadora anunció el lanzamiento oficial del Grupo de Trabajo de Energía Nuclear del Estado. Este organismo tendrá la responsabilidad de evaluar las tecnologías más avanzadas del sector y coordinar la implementación de nuevos proyectos bajo estándares de seguridad extremadamente rigurosos.
“Para que bajen los costos, necesitamos más oferta de energía”, dijo Sherrill. “New Jersey está posicionada para liderar la próxima generación de energía nuclear y estamos abiertos a hacer negocios,” continuó. “Al eliminar barreras obsoletas y reunir líderes del gobierno, la industria y el trabajo, estamos preparando el terreno para aprovechar nuevas tecnologías nucleares avanzadas y dejando claro que nuestro estado está abierto a la innovación, la inversión y a la creación de empleos”.
El equipo de trabajo está integrado por expertos y funcionarios que analizarán el impacto económico y ambiental de la reactivación de esta industria en New Jersey. Se espera que este grupo presente sus primeras recomendaciones estratégicas antes de que finalice el presente ciclo fiscal para orientar las futuras inversiones.
“Expandir la oferta de energía es una de las medidas más efectivas para controlar los costos de los servicios públicos. La energía nuclear es una fuente limpia y confiable que puede mejorar la seguridad y la asequibilidad”, mencionó el presidente del Senado, Nicholas Scutari.
El anuncio tuvo lugar tras un recorrido detallado por las instalaciones de la Planta Nuclear de Salem, uno de los centros energéticos más relevantes de la región. Durante la visita, Sherrill enfatizó la necesidad de modernizar la infraestructura existente para garantizar un suministro eléctrico confiable para los ciudadanos.
La gobernadora estuvo acompañada por altos directivos del sector privado, incluyendo a los representantes de PSEG, Ralph LaRossa y Charles McFeaters.
Al evento también asistieron figuras clave del legislativo de New Jersey, como el senador Paul Sarlo y los asambleístas Wayne DeAngelo, Cody Miller y Jerry Walker. Este respaldo político sugiere un consenso sólido para avanzar en la transición hacia fuentes de energía más sostenibles y eficientes.
Salem y Hope Creek
Las plantas de Salem y Hope Creek generan 40 % de la electricidad consumida en New Jersey. Además, representan cerca del 80 % de la energía libre de contaminación producida en el estado, consolidándose como pilares de la sostenibilidad regional.
Las centrales de energía nuclear destacan por una eficiencia operativa difícil de igualar en relación con el espacio físico que ocupan en New Jersey. Estas plantas funcionan de manera constante entre el 90 % y el 95 % de su capacidad instalada, garantizando un flujo eléctrico permanente. A pesar de su alta productividad, los sitios de Salem y Hope Creek abarcan apenas unos 740 acres, optimizando el uso del suelo frente a otras tecnologías.
Un análisis económico realizado por el Brattle Group estima que estas plantas nucleares generan ahorros superiores a los 400 millones de dólares anuales para los consumidores de New Jersey.


































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