Para millones de trabajadores en Estados Unidos, cambiar de empleo no depende únicamente de una mejor oferta laboral o de las posibilidades de crecimiento profesional. Un nuevo estudio del Centro West Health-Gallup sobre la Atención Médica revela que casi uno de cada cuatro empleados, 24%, permanece en un trabajo que quisiera dejar por temor a perder el seguro médico proporcionado por su empleador.
La cifra equivale a aproximadamente 23 millones de adultos y representa un incremento de ocho puntos porcentuales respecto a 2021, reflejando una creciente dependencia de la cobertura médica vinculada al empleo.
El estudio muestra que esta situación ocurre en un contexto en el que acceder a la atención médica resulta cada vez más difícil para muchas familias. Cerca de la mitad de los estadounidenses afirma tener problemas para pagar de manera constante la atención médica o los medicamentos que necesita, mientras que el 51% expresa preocupación por poder afrontar esos gastos durante los próximos doce meses, el nivel más alto registrado en los últimos cinco años.
El costo de la salud limita la movilidad laboral
La investigación evidencia que las dificultades económicas relacionadas con la atención médica aumentan considerablemente la probabilidad de que una persona permanezca en un empleo que preferiría abandonar.
Entre quienes tienen deudas médicas personales o familiares, el 44% afirma mantenerse en su trabajo para conservar el seguro médico, más del doble que entre quienes no tienen este tipo de deudas. De igual manera, el 37% de quienes solicitaron préstamos para cubrir gastos médicos durante el último año asegura sentirse obligado a conservar su empleo, frente al 22% de quienes no recurrieron a esta alternativa.
La dependencia también aumenta entre quienes consideran que los gastos de salud representan una carga financiera importante. En este grupo, el 48% afirma permanecer en un empleo no deseado por los beneficios médicos. La proporción alcanza el 53% entre quienes experimentan un alto nivel de estrés diario debido al costo de la atención sanitaria.
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Las personas con enfermedades crónicas también enfrentan mayores dificultades para cambiar de trabajo. El 29% de quienes han sido diagnosticados con al menos una enfermedad crónica asegura permanecer en su empleo por el seguro médico, frente al 17% de quienes no presentan estas condiciones. Entre quienes padecen tres o más enfermedades, la cifra asciende al 41%.
La situación es especialmente marcada entre personas con enfermedades que requieren tratamientos continuos, como asma o trastornos del sistema inmunológico, así como entre quienes padecen depresión o ansiedad.
El estudio también encontró diferencias importantes entre hombres y mujeres. El 30% de las mujeres afirma permanecer en un trabajo que preferiría dejar para conservar su cobertura médica, frente al 20% de los hombres. Además, ellas reportan con mayor frecuencia estrés financiero por los costos de la atención médica, mayores niveles de endeudamiento por gastos de salud y una mayor prevalencia de enfermedades crónicas.
Los investigadores advierten que esta creciente dependencia del empleo tiene implicaciones que van mucho más allá del ámbito sanitario. Permanecer en un trabajo únicamente para mantener el seguro médico puede reducir la movilidad laboral, limitar las oportunidades de crecimiento profesional, afectar el emprendimiento e incluso disminuir la productividad.


































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