Cada año, más de 720.000 personas mueren por suicidio en el mundo. Detrás de cada cifra quedan familias, parejas y amigos expuestos a un proceso de duelo complejo que suele estar marcado por la culpa, la confusión y el aislamiento.
Con motivo del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se conmemora este 10 de septiembre, la psicóloga Daniela Sichel, cofundadora de la plataforma Opción Yo, destaca que este tipo de pérdida genera preguntas sin respuesta que atrapan a los allegados. Pensar que una llamada o un gesto diferente habría cambiado el desenlace paraliza el proceso de sanación.
Durante todo septiembre, mes dedicado a visibilizar la salud mental, la especialista enfatiza que el acompañamiento profesional es fundamental para procesar el impacto traumático. La terapia y los grupos de apoyo permiten reducir la soledad y evitan que el secreto o la vergüenza consuman a la familia. Recordar a la persona por su vida completa y no solo por su final resulta clave en la recuperación.
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“Si un familiar o amigo expresa desesperanza, regala pertenencias, se aísla repentinamente o muestra cambios importantes en su comportamiento, no lo minimices ni esperes a que ‘se le pase’. Escucha sin juzgar, anímalo a buscar apoyo profesional y acompaña el proceso”, mencionó Sichel.
La prevención abarca emociones que a menudo se viven en silencio. Notar cambios repentinos de conducta, aislamiento o expresiones de desesperanza en un allegado exige escuchar sin juzgar y motivar la búsqueda de ayuda médica. De igual forma, solicitar apoyo profesional ante el propio dolor constituye un paso responsable y necesario para sanar.

































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