El reconocido cocinero hispano-estadounidense José Andrés se encuentra en Venezuela para coordinar el trabajo humanitario de su organización, World Central Kitchen. El equipo llegó al país con el objetivo de distribuir comida a las miles de personas que perdieron sus hogares debido a los dos fuertes terremotos registrados la semana pasada y también, a los rescatistas y voluntarios.
La organización busca aplicar en el territorio venezolano la experiencia adquirida en zonas de conflicto y desastre como Gaza o Ucrania, donde alcanzaron picos de producción de hasta un millón y medio de porciones diarias. El fundador de la ONG recordó que las labores de asistencia no se detendrán con el fin de los rescates inmediatos, y subrayó la importancia de mantener el optimismo durante las tareas de emergencia.
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Entre las primeras medidas logísticas implementadas en el país destaca el traslado de una panadería industrial desde Medio Oriente. Además, la estrategia de la organización prioriza el respeto por la cultura gastronómica de la región afectada, por lo que ya comenzaron las jornadas de distribución utilizando platos locales como las arepas. El plan incluye también la capacitación de personal local para estructurar redes de respuesta rápida ante futuras contingencias.
La trayectoria de José Andrés en el sector gastronómico comenzó cuando emigró de España a Estados Unidos a los 21 años. Tras formarse en la cocina militar y en destacados restaurantes catalanes, consolidó una carrera internacional que incluye la gestión de 28 establecimientos comerciales y la obtención de cuatro estrellas Michelin.
En 2010, el chef reorientó su actividad hacia el activismo social con la creación de World Central Kitchen, iniciativa diseñada para combatir el hambre y las secuelas de la pobreza en escenarios de crisis global. La organización consolidó su relevancia internacional como red de asistencia tras el paso del huracán María en 2017, convirtiéndose en un referente de apoyo humanitario inmediato.
“La comida es esencial para la vida diaria en todo el mundo, y cobra mayor importancia que nunca en tiempos de crisis. Una comida preparada con cariño y recién hecha no solo supone una preocupación menos tras un desastre, sino que también recuerda que no estás solo, que alguien piensa en ti y que alguien se preocupa. La comida tiene el poder de brindarnos el sustento y la esperanza que necesitamos para recuperarnos en los momentos más difíciles”, reza la página web de la organización.


































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