Un eclipse solar ocurre cuando la Luna se interpone entre la tierra y el sol. Durante este fenómeno, la cara brillante del astro queda cubierta gradualmente. En un eclipse total, la luz del día da paso a un cielo crepuscular y la corona solar brilla como un halo.
Aunque es un evento memorable, mirar directamente al Sol sin la protección adecuada daña la retina de forma permanente. La radiación ultravioleta e infrarroja penetra en el ojo sin causar dolor inmediato, generando lesiones térmicas y químicas que provocan retinopatía solar o pérdida total de la vista.
La única forma segura de observar el eclipse es mediante visores o lentes especiales que cumplan la norma internacional ISO 12312-2. Los lentes de sol comunes y los filtros caseros no ofrecen protección real.
Puedes leer: ¿La obesidad se puede heredar?: La genética determina entre el 40% y el 70% de la propensión
“Mirar directamente al sol, aún por un corto período de tiempo sin tener la protección correcta, puede dañar la retina de forma permanente. Inclusive puede causar pérdida total de la vista, conocida como retinopatía solar”, explicó The American Academy of Ophthalmology.
Antes de utilizarlos, es indispensable revisar que no tengan rayones ni deterioros. Se deben colocar sobre los ojos antes de mirar al sol y retirarlos únicamente de espaldas al astro. El único momento en que se pueden quitar los filtros es durante los breves minutos de la fase total, cuando la Luna cubre por completo al sol.
Jamás debe observarse el fenómeno a través de cámaras, telescopios o binoculares sin un filtro solar profesional adaptado. La luz concentrada por estos dispositivos destruye la protección y causa cegueras instantáneas.

































Noticias Newswire





