El futuro del histórico Miami Marine Stadium se definirá el próximo 18 de agosto, cuando los electores de la ciudad acudan a las urnas en una elección especial para decidir si se autoriza un acuerdo de gestión a largo plazo.
La propuesta busca reactivar el recinto emblemático, el cual ha permanecido inactivo y cerrado al público durante más de tres décadas. La consulta popular plantea si la municipalidad debe aprobar un contrato de operación con la firma Global Spectrum L.P., filial de Oak View Group, para administrar las actividades tanto en el Historic Miami Marine Stadium como en el recinto contiguo Flex Park, ubicados en el 3501 de Rickenbacker Causeway.
Esta votación representa el paso clave e indispensable para destrabar un ambicioso proyecto de recuperación y restauración valuado en 65 millones de dólares.
Según la información contenida en la boleta oficial del Departamento de Elecciones del Condado de Miami-Dade, el esquema financiero del acuerdo asigna a la ciudad el 93% de la facturación bruta de todos los eventos, una vez descontada una cuota mensual de gestión fijada en 33.333 dólares.
Adicionalmente, el municipio conservará el 85% de los ingresos generados por los conceptos de patrocinios. La misma propuesta contempla que el operador privado aporte de manera directa hasta 10 millones de dólares para financiar las obras iniciales de rehabilitación.
El concejal Damian Pardo explicó que la renovación total se estima en unos 65 millones de dólares y anticipó que podrían transcurrir cerca de cinco años hasta que el proyecto genere los recursos suficientes para avanzar formalmente a las siguientes fases de las obras programadas.
Tres décadas de abandono y rescate patrimonial
El Miami Marine Stadium quedó completamente vacío tras el paso devastador del huracán Andrew en el año 1992. Luego de ser declarado como una estructura totalmente insegura por las autoridades locales, el recinto permaneció cerrado y abandonado durante más de 30 años.
A lo largo de ese extenso período de inactividad, buena parte de sus icónicas superficies de concreto fue cubierta por grafitis, mientras el debate público sobre su eventual recuperación se mantuvo constante entre los vecinos.
Diseñado e inaugurado en 1963 por el destacado arquitecto cubano-estadounidense Hilario Candela, el edificio se distinguió por su audaz techo de hormigón en voladizo y por unas gradas que se extienden directamente sobre la bahía de Biscayne.
Antes de su clausura forzada, la emblemática estructura frente al mar albergó durante décadas múltiples regatas, combates de boxeo, conciertos multitudinarios y diversas actividades comunitarias.
Parte de esa rica memoria cultural incluye un histórico espectáculo en 1985 donde el famoso músico Jimmy Buffett se arrojó al agua desde el escenario, así como su aparición cinematográfica en la película Clambake, protagonizada por Elvis Presley en 1967.
Te puede interesar:El icónico Miami Marine Stadium podría recobrar su antiguo esplendor
El impulso definitivo para preservar la edificación llegó de la mano de Don Worth, conservacionista y cofundador de la organización Friends of Miami Marine Stadium, quien encabezó una tenaz campaña para obtener la declaración de monumento histórico. Toda esa labor previa allanó el camino para la consulta actual.
Ahora, la decisión inmediata queda en manos del electorado local, que definirá en las urnas si la ciudad avanza con el modelo de gestión privada para devolverle la vida a este patrimonio costero.


































Noticias Newswire







