La madrugada del 16 de septiembre de 1810, un pueblo pequeño llamado Dolores, en el centro de México, se convirtió en el escenario de una revuelta inesperada. Miguel Hidalgo y Costilla, el cura de la parroquia local, hizo sonar las campanas del templo para llamar a sus feligreses. La junta secreta en la que participaba para derrocar a las autoridades virreinales españolas había sido descubierta, por lo que decidió adelantar sus planes y llamar al pueblo a levantarse en armas.
Un artículo publicado en el sitio web de la CNDH señaló que Hidalgo y Costilla nació en Pénjamo, Guanajuato, el 8 de mayo de 1753 y destacó como teólogo e intelectual.
Hidalgo era un hombre instruido que buscaba mejorar la economía de sus vecinos mediante nuevos métodos de agricultura e industrias locales. Sus ideas de cambio y su rechazo al control español lo colocaron bajo la sospecha de las autoridades coloniales. Cuando la conspiración quedó al descubierto, la única opción para evitar la cárcel fue la acción.
“Su interés por el progreso económico de sus feligreses —por ejemplo, mediante la introducción de nuevos métodos agrícolas— y sus convicciones políticas respecto a la opresión del pueblo por parte de las autoridades españolas provocaron que estas lo miraran con recelo”, describió sobre Hidalgo la Encyclopaedia Britannica.
El discurso que pronunció esa mañana se transformó en la chispa de un conflicto armado que duraría más de una década. Con ese llamado comenzó la lucha insurgente que dio origen al México moderno, una gesta que la comunidad mexicana dentro y fuera del país recuerda cada año como el acto fundacional de su nación.

¿Qué dijo Hidalgo?
Con el paso del tiempo, la historia oficial ha mantenido varias ideas que los investigadores cuestionan con base en documentos de la época. Por un lado, suele afirmarse que la rebelión buscaba la independencia absoluta desde el primer minuto. Sin embargo, diversos historiadores señalan que la intención inicial de varios integrantes del movimiento era destituir a las autoridades virreinales locales mientras España permaneciera ocupada por las tropas de Napoleón Bonaparte, manteniendo la fidelidad al depuesto rey Fernando VII.
Otro aspecto que genera discusión es el contenido exacto de las palabras de Hidalgo. Al no existir un registro escrito del momento en que habló ante la multitud, han surgido diferentes versiones reconstruidas por testigos y figuras de los años posteriores.
Mientras algunos relatos afirman que invocó a la Virgen de Guadalupe y lanzó consignas contra el mal gobierno desde el primer momento, testimonios de capitanes insurgentes como Juan Aldama sugieren que su llamado inicial fue más directo y enfocado en la defensa inmediata del territorio, prometiendo pagos a quienes lo siguieran a pie o a caballo.
La imagen clásica de Hidalgo agitando un estandarte con la figura de la Virgen de Guadalupe mientras le hablaba al pueblo tampoco ocurrió al momento del grito. Ese símbolo religioso, que se convirtió en la bandera del ejército insurgente, lo tomó horas más tarde de la sacristía del santuario de Atotonilco, cuando las tropas improvisadas ya marchaban hacia su primer combate.
De acuerdo a una investigación de BBC Mundo, el discurso pudo contener estas frases de acuerdo a diferentes personajes de la historia:
- “¡Viva nuestra madre santísima de Guadalupe!, ¡viva Fernando VII y muera el mal gobierno!” (obispo Manuel Abad y Queipo)
- “¡Viva la América!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la religión y mueran los gachupines!” (fray Diego Bringas)
- “¡Viva la religión!, ¡viva nuestra madre santísima de Guadalupe!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la América y muera el mal gobierno!” (Lucas Alamán)
- “Hijos, ayúdenme a defender la patria. ¡Se acabó la opresión, se acabaron los tributos! El que me siga a caballo tendrá 1 peso. Y el que me siga a pie, 4 reales” (Juan Aldama)
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Se celebra el 15, pero fue el 16
Existe un dato curioso respecto a la forma en que hoy se conmemora esta fecha. Aunque los documentos históricos ubican el llamado a las armas cerca de las seis de la mañana del 16 de septiembre, la fiesta principal se celebra la noche anterior. La tradición popular suele atribuir este cambio al presidente Porfirio Díaz, asegurando que movió la ceremonia a la medianoche del 15 de septiembre para hacerla coincidir con su propio cumpleaños.
Sin embargo, registros de la Primera República Federal muestran que la costumbre de iniciar los festejos la noche de la víspera comenzó décadas antes de la llegada de Díaz al poder. Trasladar la ceremonia a la medianoche del 15 responde a una tradición de visperas festivas bien asentada desde el siglo XIX, la cual fue consolidada más tarde en el Palacio Nacional de la Ciudad de México y reproducida en plazas de todo el país.
En 2025, por primera vez en 215 años de historia de México, una mujer dirigió el Grito de Independencia. Fue un momento simbólico para México y para la presidenta Claudia Sheinbaum, la primera mujer presidenta en la historia del país. En su aparición, Sheinbaum subrayó repetidamente la importancia de las mujeres mexicanas y de la soberanía de su país.
El 16 de septiembre marca el inicio de la contienda, pero el proceso de emancipación terminó 11 años después. La independencia formal se alcanzó el 27 de septiembre de 1821 con la entrada del Ejército Trigarante a la capital. Durante las primeras décadas del país libre, esta segunda fecha se celebraba con la misma importancia, pero el uso político y el paso del tiempo terminaron por concentrar la identidad patriótica en el recuerdo de la madrugada en Dolores.


































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