Después de años marcados por un fuerte aumento de la violencia, Estados Unidos atraviesa un cambio notable: los homicidios vienen disminuyendo de manera sostenida en distintas ciudades y, en 2025, se registraron una de las mayores bajas de las últimas décadas.
Según datos citados por The Pew Charitable Trusts, los homicidios disminuyeron alrededor de un 18% en 2025 frente al año anterior. La tasa nacional quedó cerca de los 4,2 homicidios cada 100.000 habitantes, un nivel que no se veía desde hace décadas. Pero detrás de esta mejora no hay una única explicación.
Un giro después del pico de la pandemia
En 2020, los homicidios aumentaron un 29%, el mayor salto anual registrado hasta entonces. La pandemia alteró buena parte de la vida cotidiana: aumentó el desempleo, cerraron las escuelas y también se redujo la presencia policial en algunos lugares, mientras las ventas de armas crecían con fuerza.
Desde 2023, la tendencia comenzó a cambiar. Jeff Asher, analista de datos sobre delincuencia, declaró a The Pew Charitable Trusts, que la reducción no parece ser simplemente un regreso a los niveles anteriores a la pandemia. El descenso ha sido sostenido y alcanzado niveles especialmente bajos durante 2025.
Más recursos para recuperar la seguridad
Uno de los factores señalado en el análisis es el dinero que llegó a las ciudades durante la pandemia. La Ley del Plan de Rescate Estadounidense destinó unos $350.000 millones estados y gobiernos locales.
Parte de esos recursos permitió recuperar empleos públicos perdidos durante la crisis. Y no fueron solamente policías: también fueron maestros, trabajadores sociales, profesionales de salud mental y especialistas en prevención de la violencia.
En ciudades como Baltimore, los fondos se utilizaron para programas comunitarios y para recuperar espacios como piscinas, bibliotecas y centros vecinales. La ciudad registró una caída del 31% en los homicidios durante 2025.
La policía cambió la estrategia
La reducción también coincide con una policía más enfocada. Ante la falta de personal, muchos departamentos comenzaron a concentrar sus recursos en las personas y lugares considerados de mayor riesgo.
Una de las estrategias utilizadas es la llamada disuasión focalizada, que combina vigilancia sobre grupos involucrados en hechos violentos con advertencias sobre las consecuencias legales y, al mismo tiempo, apoyo de organizaciones comunitarias.
En el caso de Filadelfia, su programa de Intervención contra la Violencia Grupal consiguió reducir aproximadamente un 39% los tiroteos semanales entre los grupos participantes entre 2020 y 2022.
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Las comunidades también tienen un papel.
La policía no es la única protagonista. En varias ciudades crecieron los programas de intervención comunitaria, que buscan evitar que los conflictos escalen mediante personas de confianza, trabajadores sociales y organizaciones locales.
También se expandieron los programas hospitalarios que acompañan a víctimas de violencia armada después de una lesión, con el objetivo de evitar nuevos episodios.
Los resultados no son iguales en todas partes, pero ciudades como Atlanta e Indianápolis han registrado fuertes descensos.
La caída continúa
La gran incógnita es si esta tendencia podrá mantenerse. Los fondos extraordinarios de la pandemia comenzaron a reducirse, mientras muchas fuerzas policiales todavía tienen menos personal que antes de 2020.
Aun así, la caída continuó durante los primeros meses de 2026. Según los datos citados por el centro de datos, Filadelfia registró una baja del 38% en homicidios frente al mismo período de 2025; Nueva York, del 27%; y Washington DC, del 44%.





































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