El Gobierno de Puerto Rico ha declarado oficialmente el estado de emergencia para el uso y conservación del agua potable en todo el territorio. La medida, anunciada por la gobernadora Jenniffer González mediante la firma de dos órdenes ejecutivas, responde a un severo periodo de sequía que ya afecta a más del 60 % de la isla.
De acuerdo con el informe más reciente del Monitor de Sequía de Estados Unidos, un 24,8 % de Puerto Rico atraviesa por una sequía severa, mientras que el 36 % restante registra una sequía moderada. Esta escasez prolongada de precipitaciones amenaza con generar daños significativos en los cultivos, caídas críticas en los niveles de ríos y embalses, y el eventual racionamiento del recurso hídrico para las comunidades.
Medidas clave del plan de acción integral
La primera orden ejecutiva establece que el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) prioricen la atención en las regiones con condiciones hídricas más críticas.
Entre las acciones inmediatas dispuestas por el Ejecutivo destacan:
Priorización del suministro: Garantizar el consumo de agua potable para la ciudadanía y los servicios esenciales de salud y seguridad.
Gestión de fondos: Movilización inmediata de recursos económicos estatales y federales para mitigar el impacto de la emergencia.
Compra y distribución de equipos: Autorización a las agencias públicas para gestionar, adquirir o arrendar cisternas, tanques y sistemas de almacenamiento de agua potable y no potable.
Control de precios: Posibilidad de emitir órdenes administrativas para la congelación de precios de artículos de primera necesidad, equipos e insumos relacionados con la emergencia.
Monitoreo continuo: Realización de reuniones semanales entre agencias para evaluar el nivel de los embalses y ajustar las estrategias.
Activación de la Guardia Nacional y estado de los embalses
A través de la segunda orden ejecutiva, la Gobernación ordenó la activación de la Guardia Nacional de Puerto Rico, cuyos efectivos prestarán asistencia logística en el acarreo, purificación y distribución de agua potable en las zonas más golpeadas.
A pesar de las condiciones meteorológicas desfavorables, el último informe de la AAA indica que la mayoría de los principales embalses de la isla se mantienen dentro de los niveles de «seguridad» u «observación». No obstante, las autoridades prefieren actuar con anticipación para evitar un colapso en el suministro.
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Fenómeno de El Niño amenaza con empeorar la situación
La crisis hídrica en la isla se enmarca en el desarrollo del fenómeno climático de El Niño. Según advirtió la Organización Meteorológica Mundial (OMM), dependiente de la ONU, este evento provocará un aumento global de las temperaturas y cambios drásticos en los patrones de precipitación.
Se prevé que El Niño se intensifique entre los meses de agosto y octubre, lo que podría prolongar la ausencia de lluvias en el Caribe y agravar el panorama actual de Puerto Rico en el último trimestre del año.


































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