A partir de este 1 de julio, millones de beneficiarios de Medicare en Estados Unidos podrán acceder por primera vez a la cobertura de fármacos para la pérdida de peso. Se trata del programa piloto temporal “Bridge”, una iniciativa que busca mitigar el alto costo de tratamientos populares como Wegovy o Zepbound, cuyos precios suelen superar los 1.000 dólares mensuales sin seguro.
Aunque la legislación vigente prohíbe formalmente a Medicare financiar tratamientos contra la obesidad, las autoridades sanitarias recurrieron a proyectos de corta duración para probar nuevos modelos de pago. Esta medida surge tras un acuerdo alcanzado en noviembre por la administración estadounidense con las farmacéuticas Eli Lilly y Novo Nordisk. Médicos y defensores de los pacientes llevan años reclamando este cambio, argumentando que la obesidad requiere un abordaje clínico formal.
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El acceso al programa está estrictamente regulado según el Índice de Masa Corporal (IMC) y el historial médico del afiliado. Califican de forma directa las personas con un IMC de 35 o más. Quienes registren un indicador entre 30 y 35 deben padecer además una condición secundaria, como hipertensión no controlada, prediabetes, insuficiencia cardíaca o antecedentes de accidentes cerebrovasculares. Para los perfiles con un IMC entre 27 y 30, las exigencias médicas se limitan a prediabetes o problemas cardiovasculares específicos.
La iniciativa excluye a quienes ya reciben estos medicamentos mediante los planes de la Parte D de Medicare. Tampoco son elegibles las personas diagnosticadas con diabetes tipo 2, apnea del sueño o hígado graso, ya que estas condiciones tienen sus propias vías de cobertura.


































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