La Cámara de Diputados de Chile aprobó el proyecto para reformar la Constitución de ese país suramericano, lo que habilitaría al Congreso a llamar a un plebiscito en el que se determinará si se convoca una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Carta Magna.
No obstante la mayoría de los legisladores rechazó la inclusión de enmiendas sobre paridad de género y representación de pueblos indígenas en la eventual Asamblea Constituyente, al igual que mejores condiciones de competencia para quienes se postulen como independientes.
Las enmiendas habían sido aprobadas en la Comisión Constitucional pero fueron rechazadas por los 62 miembros del partido Chile Vamos. Sin embargo, una serie de legisladores se mostraron a favor de tramitarlas de manera paralela al proyecto general.
El proyecto fue aprobado el miércoles 18 de diciembre luego de un largo debate marcado por intensos disputas entre quienes se mostraban a favor de aprobar el proyecto tal como fue acordado por las distintas fuerzas políticas el 15 de noviembre, y quienes abogaban por introducirle cambios.
Las calles también fueron escenario de tensión. Grupos feministas se trasladaron al recinto Legislativo donde demandaron la inclusión de la paridad. Irrumpieron en las galerías de la sala y lanzaron consignas de rechazo a los diputados.
“Las manifestaciones no se van a detener; la derecha va a seguir provocando que haya más gente en las calles”, dijo la diputada del opositor Frente Amplio, Camila Rojas, quien permitió el ingreso de los grupos.
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Más allá de los desacuerdos respecto de las enmiendas, el proyecto marco fue aprobado con 127 votos a favor, 18 en contra y cinco abstenciones.
El acuerdo es necesario para modificar la actual Constitución (redactada durante la dictadura de Augusto Pinochet), que no permite llamar a plebiscito para estos fines. El mismo establece la realización de una consulta en el mes de abril de 2020 que resuelva dos preguntas: si se quiere o no una nueva Constitución y qué tipo de órgano debiera redactar esa nueva Constitución, una “comisión mixta constitucional” o una “convención constitucional” o Asamblea Constituyente.
La convención mixta, impulsada por los partidos de la coalición de Gobierno, estaría integrada en partes iguales por miembros elegidos para este efecto y parlamentarios en ejercicio; mientras que en la “convención constitucional” promovida por los partidos de la oposición, todos sus integrantes serán elegidos específicamente para este evento.
La elección de los miembros de una u otra instancia se realizará en octubre de 2020, coincidiendo con las elecciones regionales y municipales bajo sufragio universal con voto voluntario. Pero la ratificación de la nueva Constitución, si el proyecto es ratificado en el plebiscito, será con sufragio universal y voto obligatorio. Ahora la reforma deberá ser tratada en el Senado.