El Abierto de Estados Unidos siempre ha tenido la reputación bien ganada de ser el torneo más bullicioso, caótico y desenfadado del circuito del tenis mundial. Sin embargo, en esta edición, la indisciplina en las tribunas ha alcanzado niveles inéditos.
A las ya habituales quejas por el movimiento continuo en las gradas, el aroma a marihuana y el constante murmullo alimentado por los populares cócteles de las pistas Arthur Ashe y Louis Armstrong, se ha sumado un nuevo factor de distracción: la irrupción masiva de influencers y creadores de contenido digital.
La tensión entre la tradición del deporte blanco y la cultura del espectáculo neoyorquino ha dejado escenas insólitas durante la quincena en Queens. Durante un vibrante enfrentamiento entre Gaël Monfils y Learner Tien, una creadora de contenido caminó hasta el borde de la pista en pleno punto para tomarse una fotografía promocional portando una prenda de marca comercial, antes de regresar con total parsimonia a su asiento.
En otro episodio en la pista central, el juez de silla Kader Nouni debió detener el partido entre Naomi Osaka y Anastasia Zakharova debido a que espectadores en un palco VIP utilizaban un aro de luz para grabar videos de TikTok en mitad del intercambio.
El tenista francés Adrian Mannarino no ocultó su descontento tras caer eliminado en segunda ronda, declarando con amargura que el torneo prácticamente “se está convirtiendo un poco en un zoo” ante la falta de decoro de un sector del público.
Osaka, exnúmero uno del mundo, también admitió que la presencia de flashes y gritos fuera de tiempo alteró el desarrollo normal del juego y perjudicó la concentración de ambas competidoras en la pista.
Entre la popularidad digital y el respeto al juego
Esta situación responde a una estrategia deliberada por parte de la organización. Desde la edición anterior, los gestores del US Open han firmado acuerdos con personalidades de las redes sociales, acreditando a un centenar de ellos en la presente edición para atraer audiencias más jóvenes y democratizar el tenis en el mercado estadounidense.
El portavoz del torneo, Brendan McIntyre, afirmó a la AFP que si bien buscan que todos los invitados disfruten un momento extraordinario, la prioridad sigue siendo proteger la integridad de la competición.
Ante los incidentes, la organización ha reforzado la señalización, además de enviar avisos directos a los dueños de palcos y entradas para prohibir el uso de aros de luz, flashes y ruidos molestos durante las jugadas.
Entre los tenistas, las opiniones oscilan entre la resignación y la pedagogía. La estadounidense Coco Gauff valoró positivamente el entusiasmo del nuevo público, pero instó a respetar la etiqueta básica del tenis, comparando la situación con vestirse adecuadamente para una alfombra roja.
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Por su parte, la número tres del mundo, Jessica Pegula, calificó el ambiente como el reflejo fiel del caos neoyorquino, confiando en que estos nuevos aficionados aprenderán las normas de convivencia a medida que consuman más partidos en directo.
Con información de AFP y Marianela Rodríguez

































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