Cuba vuelve a quedar a oscuras. La isla sufrió este viernes un nuevo apagón generalizado, convirtiéndose en la segunda desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en los últimos cinco días. El hecho profundiza una grave crisis energética que el gobierno cubano vincula directamente con el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.
La estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó a través de su cuenta en X que la “desconexión total” del sistema se produjo a las 16:30 hora local (20:30 GMT / 22:30 CET).
Con este incidente, Cuba registra su cuarto apagón generalizado en menos de seis meses y el noveno desde finales de 2024, consolidando uno de los periodos más críticos para los ciudadanos de la isla.
Un sistema eléctrico colapsado y sin combustible
La desconexión ocurre apenas dos días después de que la UNE lograra restablecer el servicio tras el apagón del lunes pasado, originado por fluctuaciones de voltaje y baja producción. Según los directivos de la empresa estatal, la reactivación total es un proceso lento y complejo debido a la baja disponibilidad de combustible.
¿Cómo se restablece el sistema?
El restablecimiento del SEN es un procedimiento laborioso que puede demorar días. Supone empezar a generar energía con fuentes de arranque sencillo (parques solares, hidroeléctricas y motores de generación de respaldo) para alimentar pequeñas áreas que, paulatinamente, se van interconectando.
El diario oficial Granma señaló que la falla generalizada se produjo en medio de una «situación energética crítica que ya mantenía al país con severas afectaciones», asegurando que se activaron de inmediato los protocolos de contingencia para priorizar los centros vitales de la nación, como hospitales y servicios de agua.
Infraestructura obsoleta y la caída de la central Antonio Guiteras
El origen de la crisis no solo responde a la falta de crudo, sino también al deterioro crítico de la infraestructura nacional. La matriz energética cubana depende de:
Siete centrales térmicas obsoletas: Algunas operan desde hace más de 40 años, superando su vida útil y registrando averías constantes.
Generadores de respaldo: Equipos distribuidos por el país que funcionan con diésel importado, actualmente escaso.
Para agravar el panorama, la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en la provincia de Matanzas y considerada la principal planta generadora del país, se encuentra fuera de servicio por reparaciones. En lo que va de año, esta planta ha sufrido paralizaciones en más de quince ocasiones debido a fallas sucesivas.
Impacto social
El impacto en el día a día de la población es devastador. Mientras que en La Habana los cortes de luz ya superan las 24 y 30 horas consecutivas, en las provincias del interior de la isla los apagones se prolongan por más de 70 horas.
“El apagón imposibilita que puedas tener una vida normal, te crea inestabilidad en el estado de ánimo y te obliga a vivir al día”, relató a agencias internacionales de noticias Idania López, una jubilada de 71 años. “Provoca en las personas una sensación de no vida”, añadió.
Tensiones geopolíticas entre Washington y La Habana
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha calificado de “genocida” la política de sanciones de Estados Unidos y acusó directamente a Washington de buscar “provocar un estallido social por asfixia”.
Las relaciones bilaterales se han deteriorado notablemente desde principios de año, agudizadas por factores clave:
Bloqueo petrolero: Vigente desde enero, restringiendo severamente la llegada de crudo a la isla.
Presión política: Nuevas sanciones contra empresas y dirigentes cubanos tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, principal aliado de La Habana.
Declaraciones de Donald Trump: El mandatario estadounidense ha reiterado que considera a Cuba como «una amenaza extraordinaria» para la seguridad nacional de EE. UU. y ha advertido sobre la posibilidad de “tomar el control”.
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A pesar de la escalada de tensiones, ambos gobiernos mantienen canales de comunicación abiertos. No obstante, a finales de junio, el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, reconoció de forma pública que no se ha logrado «ningún progreso» en las negociaciones bilaterales en curso.


































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