El terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado lunes 10 de agosto en el occidente colombiano tuvo su origen en las profundidades de la corteza terrestre. De acuerdo con los reportes oficiales del Servicio Geológico de Estados Unidos, el epicentro se localizó en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad de 107 kilómetros.
El director general del Servicio Geológico Colombiano, Julio Fierro Morales indicó a través de reportes especializados que se trata del evento telúrico de mayor intensidad registrado durante la última década en el país. La sacudida provocó el colapso de edificaciones y afectaciones estructurales en ciudades principales como Pereira, Manizales y Cali.
Choque tectónico y profundidad
La causa fundamental del terremoto se encuentra en un proceso geológico conocido como subducción. En declaraciones explicativas recogidas por BBC Mundo, Germán Prieto, profesor del Departamento de Geociencias de la Universidad Nacional de Colombia, recordó que el país está ubicado sobre el límite de interacción de tres placas tectónicas: la de Nazca, la Suramericana y la del Caribe.
El sismo ocurrió porque la placa oceánica de Nazca, situada bajo el Océano Pacífico, avanza hacia el oriente y se introduce por debajo de la placa Suramericana. Este contacto responde a un límite de tipo convergente, en el cual las masas tectónicas se desplazan en direcciones opuestas. La placa de Nazca se mueve a una velocidad estimada de entre 55 y 60 milímetros por año. Este desplazamiento constante acumula niveles elevados de energía que, al liberarse de forma repentina, generan ondas sísmicas.
La cáscara rocosa de la Tierra “está partida en pedazos como un rompecabezas y esos pedazos se mueven. El movimiento entre los pedazos es lo que genera los terremotos”, agregó Prieto.
A pesar de la magnitud del fenómeno, un factor físico resultó clave para comprender el grado de afectación en las ciudades. Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, explicó en la cobertura de BBC Mundo que la profundidad de 107 kilómetros ayudó a que la energía perdiera intensidad antes de llegar a la superficie terrestre.
Esta profundidad marca una diferencia técnica con respecto a otros sismos históricos. Cuando la ruptura de la falla ocurre cerca de la superficie, las ondas llegan con mayor violencia a la infraestructura urbana. Por ello, sismos de menor magnitud originados a menor profundidad pueden provocar destrozos físicos severos en las construcciones y vías de transporte.
El proceso de subducción observado en Colombia forma parte del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico. Esta vasta zona del planeta agrupa la mayoría de los volcanes activos y los movimientos sísmicos mundiales. Por esta posición geográfica, el Servicio Geológico Colombiano calcula que en el país suceden en promedio cerca de 2.500 sismos mensuales, aproximadamente 80 al día. La mayoría son de baja magnitud y no son percibidos por la población: quedan registrados por la Red Sismológica Nacional de Colombia.
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Historia sísmica
La intensa actividad en los límites tectónicos ha producido varios teerremotos de gran magnitud en el registro histórico nacional.
- En el año 1906, se registró un terremoto de magnitud 8,8 con epicentro localizado frente a las costas del Océano Pacífico colombiano y ecuatoriano. La fuerza liberada en el mar originó un tsunami que impactó toda la franja costera de la región
- En el año 1979, se produjo un temblor de magnitud 8,1 con epicentro situado frente a las costas del departamento de Nariño
- En el año 2004, ocurrió un sismo de magnitud 7,2 cuyo epicentro se ubicó en las costas del Pacífico colombiano, en la región del Chocó
- En el año 2012, la tierra volvió a sacudirse con un sismo de magnitud 7,1 que tuvo su epicentro en el municipio de La Vega, en el departamento del Cauca
- En el año 1995, aconteció un temblor de magnitud 6,4 con epicentro en la cuenca del río Páez, en la región suroccidental del territorio colombiano
- En el año 1999, se registró un sismo de magnitud 6,2 con epicentro en la zona del Eje Cafetero, en las proximidades del municipio de Armenia
Pese a que un evento como este no se puede preveer con especifidad, la estrategia se enfoca en la preparación preventiva. El concepto fundamental de las normas sismorresistentes no busca evitar la fluctuación o el movimiento de una edificación, sino asegurar que la estructura resista la sacudida sin colapsar.
La evolución de estas normativas surgió tras evaluar detalladamente las fallas mecánicas detectadas en construcciones durante eventos pasados. El terremoto de Popayán en 1983 constituyó un punto de inflexión definitivo que dio origen al primer reglamento nacional sobre edificación sismorresistente, puesto en marcha en 1984.


































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