Barack Obama inauguró su ambicioso Centro Presidencial en el sur de Chicago, un extenso complejo de casi ocho hectáreas que rinde homenaje a su legado como el primer mandatario negro del país. El espacio combina una moderna propuesta arquitectónica con zonas verdes, arte y exhibiciones históricas.
El evento de apertura duró más de tres horas y reunió a todos los expresidentes vivos de la nación, además de una nutrida delegación de líderes internacionales y celebridades. Entre los asistentes destacaron la excanciller alemana Angela Merkel y el ex primer ministro canadiense Justin Trudeau, quienes coincidieron con Obama durante sus periodos de gobierno.
Por el contrario, el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quedó fuera de la lista de invitados a la ceremonia debido a las públicas y continuas diferencias políticas que mantiene con el exmandatario demócrata.
El nuevo recinto tuvo un costo de 850 millones de dólares y representa, según datos de la agencia Reuters, la mayor inversión individual que ha recibido esa zona de Chicago en un siglo. El complejo busca dinamizar el sector y ofrecer un nuevo punto de encuentro cultural.
Sin embargo, el proyecto no ha estado exento de debates y controversias locales. Su elevado presupuesto, el llamativo diseño geométrico de su torre principal y el temor de los vecinos ante una posible gentrificación que eleve el costo de la vivienda en los barrios aledaños han generado críticas desde su planificación.
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Obama fue el presidente 44 de Estados Unidos entre 2009 y 2017. El discurso de inauguración estuvo a cargo de Michelle, “queremos que vengan aquí, dejen a un lado sus teléfonos, hablen, rían y lloren. Hagan nuevos amigos, ensúciense las manos en el jardín, pongan a su bebé en un columpio en el área de juegos, disfruten de un picnic romántico en Great Lane”, dijo la ex primera dama.





































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