El presidente Donald Trump firmó un decreto muy esperado sobre la inteligencia artificial (IA), que prevé la posibilidad de que el gobierno controle los modelos más avanzados, en nombre de la ciberseguridad.
El texto, que restablece un marco regulatorio para la IA en Estados Unidos, supone un giro conservador para la administración Trump, hasta ahora dominada por quienes se oponían a cualquier tipo de regulación en nombre de la competitividad con China.
El contexto cambió, sin embargo, a comienzos de este año cuando el modelo Mythos de Anthropic generó alarma debido a su capacidad para exponer vulnerabilidades en sistemas informáticos, incluidos los de bancos, gobiernos y hospitales. La startup se negó a lanzar el modelo al público.
El decreto prevé entonces un marco de regulación consensuado con las empresas insignia estadounidenses de la IA, como Google, OpenAI o Anthropic, para que sometan de manera voluntaria sus modelos a un examen gubernamental antes de su lanzamiento.
El texto precisa: nada en el decreto “debe servir para instaurar” un control previo “obligatorio” por parte del gobierno sobre los nuevos modelos.
El enfoque voluntario adoptado por Trump coincide con el de su predecesor Joe Biden, cuyo decreto de 2023 se basaba en el compromiso de las empresas de compartir los resultados de sus pruebas de seguridad. Trump lo derogó en cuanto volvió a la Casa Blanca, al considerarlo demasiado restrictivo.
La orden instruye al Departamento del Tesoro, a la Agencia de Seguridad Nacional y a la agencia CISA a formar un “centro de coordinación de ciberseguridad de IA” en colaboración voluntaria con la industria y los operadores de infraestructuras críticas, con el fin de coordinar el rastreo de vulnerabilidades de software y priorizar correcciones.
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Para Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, el decreto “encuentra el balance correcto” para que Estados Unidos se mantenga a la cabeza en la carrera de la IA a la vez que “deja las herramientas de ciberseguridad en las manos de defensores de confianza”.
Anthropic, que ha tenido choques con la administración Trump, consideró que se trata de “un paso importante para fortalecer el liderazgo estadounidense”, en un mensaje en X.
El responsable de asuntos públicos de Google, Kent Walker, calificó el texto como un “paso importante” que “ofrece a los defensores del ciberespacio más herramientas para detener a los actores maliciosos”.
Ventaja sobre China
Una versión anterior del texto estaba programada para firmarse el 25 de mayo, durante una ceremonia en la Casa Blanca en presencia de dirigentes del sector tecnológico.
Pero Trump la canceló horas antes al alegar que no le gustaban “algunos aspectos”, y explicó que no quería “comprometer” la ventaja estadounidense frente a China.
Analistas señalaron a David Sacks, exasesor de la Casa Blanca en materia de IA, como la voz influyente que habría llamado al presidente para disuadirlo.
El episodio puso de manifiesto las tensiones existentes dentro de la administración entre los partidarios de la regulación y quienes se oponen.
El texto promulgado es casi idéntico a la versión anterior. No obstante, el periodo de examen voluntario de los nuevos modelos se redujo de 90 a 30 días.
“En la carrera por la IA cada día cuenta”, aseguró Sacks sobre la reducción de los tiempos, y se vio obligado a asegurar a los decepcionados que Trump seguía siendo “el presidente más favorable a la innovación que hemos tenido jamás”.
Por: AFP





































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