Las noches cada vez más cálidas afectan el descanso de millones de estadounidenses. Un informe de Climate Central revela que los habitantes de las 253 ciudades de Estados Unidos analizadas perdieron, en promedio, 36 horas de sueño al año entre 2020 y 2025 debido al aumento de las temperaturas nocturnas. De ese total, unas cuatro horas, equivalentes al 13%, son atribuibles directamente al cambio climático causado por la actividad humana.
El estudio explica que el sueño depende de la capacidad del cuerpo para disminuir su temperatura durante la noche. Cuando el calor persiste después del atardecer, ese proceso se dificulta, reduciendo tanto la duración como la calidad del descanso. La falta de sueño está asociada con problemas de salud cardiovascular, deterioro cognitivo, alteraciones del estado de ánimo, menor productividad y un sistema inmunológico debilitado.
Las ciudades estadounidenses con las mayores pérdidas de sueño vinculadas al cambio climático se encuentran en Arizona, California, Florida y Nevada, donde los habitantes llegan a perder entre siete y nueve horas de sueño al año como consecuencia directa del calentamiento global.
El informe también advierte que el problema se ha agravado con el tiempo. Mientras que a comienzos de la década de 1970 el cambio climático representaba poco más de una hora anual de pérdida de sueño en las ciudades estadounidenses analizadas, en la actualidad esa cifra se ha triplicado, hasta alcanzar unas cuatro horas por persona.
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Climate Central señala que los adultos mayores, las mujeres y quienes viven en regiones cálidas son especialmente vulnerables a este fenómeno.


































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