Miami-Dade presentó ante reguladores de Florida un ambicioso plan para construir una marina de gran escala en los terrenos del antiguo parque marino Seaquarium, ubicado en Virginia Key. La propuesta contempla una capacidad para alojar a 325 embarcaciones en el agua y espacio para otras 500 en almacenamiento en seco.
De aprobarse, este desarrollo se convertiría en la infraestructura náutica más grande de todo el condado, abriendo la puerta a mega-yates de gran calado en una sección de Biscayne Bay que ha sufrido un marcado deterioro ambiental, con pérdidas de praderas marinas que oscilan entre el 70% y el 90% durante la última década.
Según reportes del medio local Biscayne Times, el proyecto incluye cerca de 90 amarres diseñados específicamente para yates con más de 24 metros de eslora. Para dar cabida a estas naves de grandes dimensiones, la administración del condado plantea la instalación de pasarelas y muelles flotantes que invadirían más de la mitad del canal natural que separa a Virginia Key de planicies someras ecológicamente frágiles.
Además, la propuesta incorpora un muelle de combustible de 1.700 metros cuadrados y un extenso rompeolas, de una longitud equivalente a cuatro canchas de fútbol, que funcionaría complementariamente como muelle público de pesca.
Objeciones estatales y tensión ambiental
La solicitud activó un inmediato escrutinio técnico por parte del Departamento de Protección Ambiental de Florida. Este organismo estatal respondió con un detallado pliego de seis páginas en el que señala múltiples omisiones críticas del plan.
Entre los principales vacíos identificados se encuentran la falta de un análisis sobre el impacto directo en humedales protegidos, la ausencia de diseños alternativos de menor riesgo para el ecosistema marino, la cuantificación de daños potenciales a los corales y la carencia de planes detallados de dragado.
Asimismo, los reguladores cuestionaron la falta de protocolos de contingencia ante derrames de combustible y el manejo de aguas residuales, así como la omisión del impacto sobre la calidad del agua en una zona donde el condado invierte sumas millonarias para sanear la bahía.
Para la comunidad local y los sectores ambientalistas, el proyecto representa una amenaza directa a la preservación del estuario.
El capitán Bob Branham, con cinco décadas de experiencia como guía de pesca en Biscayne Bay, calificó la iniciativa de inviable, advirtiendo que los bancos de arena poco profundos desaparecerían si se fuerza el ingreso de mega-yates que requieren mayor calado.
Por su parte, Laura Reynolds, asesora de la organización Friends of Biscayne Bay, enfatizó que la geografía de la bahía no es apta para embarcaciones tan profundas, un factor que explica por qué esa industria se concentró históricamente en Fort Lauderdale y no en esta reserva.
Te puede interesar:Un juez aprueba venta del viejo Seaquarium por 22,5 millones al grupo desarrollador Terra
Actualmente, el terreno de Virginia Key pertenece al condado de Miami-Dade, que desalojó al Seaquarium tras años de abandono. Las autoridades locales negocian los términos de un contrato de arrendamiento con el desarrollador David Martin, quien recibiría el 95% de los ingresos de los amarres.
Aunque voceros del condado justifican que el funcionamiento de una marina es legal bajo la normativa local, persisten dudas institucionales debido a que el departamento de gestión ambiental de Miami-Dade no participó en el diseño de los planos.
Mientras tanto, defensores de la bahía recuerdan que cualquier alteración sustancial dentro de la reserva acuática requiere, por mandato constitucional, el respaldo de dos tercios de votantes.


































Noticias Newswire







