Ford analiza nuevas oportunidades para contribuir a las necesidades de defensa de Norteamérica y Europa mediante sus vehículos comerciales de alta capacidad y tecnologías desarrolladas para flotas profesionales. Desde el año pasado, distintos gobiernos de ambas regiones iniciaron conversaciones con la compañía para evaluar cómo sus soluciones de movilidad podrían adaptarse a los desafíos de la defensa moderna.
La propuesta se basa en el uso de tecnologías comerciales ya probadas, lo que permitiría reducir significativamente los tiempos de desarrollo y los costos frente a los programas militares tradicionales.
Modelos como las F-Series, Super Duty y Ranger, diseñados para operar en condiciones extremas, ofrecen capacidades de carga, resistencia y confiabilidad, además de innovaciones como Pro Power Onboard, que convierte una camioneta en una fuente de energía móvil.
Ford también destaca el alcance global de su producción. La Ranger, fabricada y comercializada en numerosos mercados, representa una plataforma con potencial para fortalecer la cooperación internacional en materia de defensa.
La iniciativa se enmarca en una larga trayectoria de colaboración con organismos gubernamentales. Durante la Segunda Guerra Mundial, la empresa fabricó aviones, camiones y motores para los Aliados, mientras que en la pandemia de COVID-19 adaptó sus plantas para producir millones de equipos de protección personal y respiradores.
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Aunque todavía no existen proyectos concretos en el sector de defensa, Ford asegura que mantiene un diálogo activo con distintos gobiernos y que continuará explorando oportunidades alineadas con su estrategia Ford+, enfocada en el crecimiento, la innovación tecnológica y el apoyo a quienes prestan servicio en las fuerzas armadas.


































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