La diáspora venezolana en Estados Unidos vive una jornada marcada por emociones intensas y contrastantes. La sensación de que se abre un nuevo capítulo para Venezuela convive con la preocupación por quienes aún permanecen dentro del país bajo condiciones de persecución y represión. En medio de la celebración, el sentimiento dominante es que, por primera vez en años, la libertad parece un horizonte posible.
Wilfredo Salazar, coordinador de activismo político de Vente EE.UU., describe este momento como una mezcla compleja de alegría y dolor. La felicidad, asegura, proviene de la convicción de que se ha iniciado el principio del fin de una etapa oscura para Venezuela. Sin embargo, esa esperanza no borra la tristeza por los presos políticos ni la angustia por los venezolanos que continúan enfrentando el recrudecimiento de la persecución dentro del país.
Desde la misma emoción colectiva, Karina Silva, coordinadora de gestión pública de Vente Miami, expresa una satisfacción profunda que define como una alegría del corazón. Para ella, este escenario representa un motivo de celebración para los venezolanos en el exilio, quienes —afirma— deben mantenerse alineados con el liderazgo político de María Corina Machado, que ha guiado la lucha opositora. La idea de una acción decisiva que marque un punto de quiebre es, en su visión, una señal de que el sacrificio no ha sido en vano.
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Ante lo que vendrá después, Salazar llama a la cautela y a la responsabilidad. Advierte que no es momento de especular ni de adelantar escenarios sin fundamento. Insiste en que el camino debe seguir las directrices del liderazgo opositor y sostiene que la transición no puede quedar en manos de figuras vinculadas a la corrupción y al narcotráfico, como la actual presidenta interina de Venezuela Delcy Rodriguez. Desde su perspectiva, el proceso necesariamente desembocará en un nuevo gobierno, y no en la continuidad de las estructuras que han sostenido al régimen.

Silva coincide en que el momento exige paciencia y claridad. Recuerda que toda transición implica un proceso gradual y que no se trata de cambios inmediatos ni improvisados. Para ella, entender la complejidad del momento es clave para evitar frustraciones y fortalecer la unidad entre los venezolanos.
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El mensaje final de ambos converge en una misma consigna: fe, esperanza y unión. Subrayan que el momento histórico exige cohesión y compromiso, convencidos de que el cambio anhelado por millones de venezolanos está más cerca que nunca y que la lucha debe mantenerse hasta el final.
Las declaraciones de Wilfredo Salazar y Karina Silva fueron dadas en una manifestación realizada por migrantes venezolanos en las inmediaciones del restaurante El Arepazo, en Miami, Florida.


































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