La FIFA tomó una decisión sin precedentes en la era moderna del fútbol al retirar la sanción de un partido que pesaba sobre el delantero estadounidense Folarin Balogun. El atacante había recibido una tarjeta roja directa durante el partido de dieciseisavos de final en el que Estados Unidos venció 2-0 a Bosnia-Herzegovina.
La medida excepcional se dio a conocer después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizara una llamada telefónica al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedirle personalmente que revisara el castigo, según reseñaron The New York Times y CNN. El mandatario estadounidense celebró la resolución del organismo a través de su cuenta en la red social Truth Social.
El anuncio causó una profunda indignación en Bélgica, selección que se enfrentará a Estados Unidos este martes en Seattle por los octavos de final. La Real Federación Belga de Fútbol emitió un comunicado expresando su estupefacción y avanzó que evalúa todas las opciones legales posibles para defender los principios del juego limpio en la competición.
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Balogun, jugador del Mónaco y máximo anotador de su selección en el torneo con tres goles, fue expulsado en el minuto 64 del encuentro anterior tras pisar con los tacos de aluminio el talón del defensor bosnio Tarik Muharemovic. Aunque la acción pareció fortuita, la violencia del impacto llevó al árbitro brasileño Raphael Claus a mostrar la tarjeta roja tras revisar las imágenes en el monitor del VAR.
Con esta resolución, el comité disciplinario de la FIFA enmienda una decisión arbitral que ya había sido ratificada en la cancha por el sistema de videoarbitraje. La anulación de la tarjeta permite al director técnico de la selección norteamericana, el argentino Mauricio Pochettino, contar con su principal referencia en el ataque para el decisivo cruce de eliminación directa.

































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