La selección argentina de fútbol se encuentra en territorio estadounidense lista para iniciar la defensa de su corona en el Mundial 2026. Sin embargo, el clima que rodea al vigente campeón del mundo dista mucho de la tranquilidad ideal. A poco más de una semana para que ruede el balón, la delegación nacional intenta aislarse de una doble problemática que amenaza con desestabilizar su concentración; una severa investigación judicial que pesa sobre la cúpula de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y un parte médico preocupante que afecta a varias de sus principales estrellas en el campo de juego.
En el plano institucional, la situación es crítica. El presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y el tesorero de la entidad, Pablo Toviggino, están siendo investigados por la justicia debido a movimientos sospechosos de millones de dólares. La presión legal no solo es local; el Departamento de Justicia de Estados Unidos, país donde la Albiceleste disputará sus encuentros de la fase de grupos, abrió una investigación sobre los movimientos de cuentas bancarias en Florida y Washington vinculadas a empresas satélites del organismo rector del balompié argentino.
Esta acción en el extranjero complementa el complejo frente legal que Tapia ya arrastra en Buenos Aires. Hace tres meses, un juez dictó su procesamiento por “apropiación indebida de tributos” y “recursos de la seguridad social”, tras una denuncia por evasión fiscal de 13 millones de dólares. Aunque se le impuso un embargo de 250 mil dólares y la prohibición de salir del país, se le otorgó un permiso especial para viajar con la delegación. Desde la AFA señalan que todo se trata de una persecución política impulsada por el gobierno de Javier Milei, mientras la justicia también avanza en otra causa por presunto lavado de dinero.
Alarmas en el terreno de juego
Mientras la dirigencia lidia con los tribunales, el cuerpo técnico de Lionel Scaloni trabaja contra el reloj para recuperar a sus baluartes. Lionel Messi, quien cumplirá 39 años durante el torneo, arrastra una dolencia muscular que genera dudas sobre su plenitud física. El panorama se complica al sumar a Emiliano “Dibu” Martínez, el arquero titular, quien padece una fractura en un dedo de la mano y llegará al límite de sus condiciones para el debut del 16 de junio frente a Argelia. Las opiniones externas reflejan la preocupación generalizada; el experimentado entrenador Ricardo La Volpe señaló que ve difícil que el capitán pueda disputar partidos completos de 90 minutos en el corto plazo.
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A pesar de los contratiempos, el grupo de futbolistas intenta mantenerse al margen de las disputas políticas y judiciales. Referentes del plantel han expresado públicamente su deseo de ser juzgados exclusivamente por su rendimiento deportivo, pidiendo unidad a los aficionados en lugar de polémicas destructivas. Argentina compartirá el Grupo J con Argelia, Austria y Jordania, una zona que en los papeles luce accesible. El verdadero reto futbolístico pasará por superar la inactividad contra potencias europeas desde la histórica final de Qatar 2022 y amalgamar un plantel que conserva a 17 campeones del mundo junto a jóvenes promesas decididas a revalidar la gloria.





































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