Con el inicio de los meses de julio y agosto, la abundancia de mangos en el sur de Florida suele transformar las aceras de los vecindarios en un atractivo festín visual. Sin embargo, la tentación de tomar fruta de un árbol ajeno puede tener consecuencias legales.
La Oficina del Sheriff del Condado de Miami-Dade emitió su habitual recordatorio estacional para advertir a la población que recolectar frutos sin autorización constituye una infracción sancionada por la ley.
Según la Sección 21-118 del Código del Condado de Miami-Dade, cualquier persona que tome fruta de una propiedad privada puede recibir una citación civil con una multa de 200 dólares. La normativa no abarca únicamente al mango, sino que protege de manera general a plantas, productos vegetales o material de vivero, incluyendo cultivos como el aguacate, la guanábana, el mamey, el limón y el coco.
No obstante, la penalización puede escalar si la gravedad del incidente así lo amerita. En situaciones de mayor envergadura, las autoridades están facultadas para imputar cargos penales por hurto, lo que conlleva multas de hasta 500 dólares y penas de hasta 60 días de cárcel.
Para determinar si un caso amerita un proceso judicial estricto, se evalúan variables como la cantidad de fruto sustraído, la reincidencia, el uso de herramientas como varas extensibles o escaleras, y los posibles daños causados al árbol.
Asimismo, ingresar al terreno sin permiso configura el delito de allanamiento. Un hecho reciente ocurrió a principios de julio, cuando cámaras de seguridad grabaron a dos individuos saltando una cerca con herramientas para sustraer la cosecha de un residente.
La regla sobre los frutos en la vía pública
Un aspecto clave en la legislación local radica en la posición exacta en la que se encuentra el alimento. Aunque una rama repleta de frutos sobresalga hacia la acera o el límite exterior del terreno, la fruta que permanece colgada continúa siendo propiedad exclusiva del dueño del árbol.
En contraste, el common law del estado de Florida establece que, si el mango cae de forma natural por su propio peso sobre la vía pública o la acera, este se considera disponible para el público.
Esta excepción pierde total validez si la caída es provocada de manera intencional. Golpear las ramas, sacudir la estructura vegetal o utilizar objetos para forzar la pérdida del fruto mantiene la titularidad en manos del propietario. Adicionalmente, si la fruta cae dentro del patio del vecino, pertenecerá legalmente a ese residente y no a quien la observe desde fuera.
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Frente a esta clase de incidentes, los organismos de seguridad recomiendan a los vecinos evitar confrontaciones físicas. En caso de detectar a personas sustrayendo la producción, la sugerencia es solicitar con calma que se retiren o solicitar asistencia policial mediante las líneas habilitadas, documentando lo sucedido con material fotográfico si resulta seguro hacerlo.
Pese a la falta de registros estadísticos sobre el total anual de sanciones, la vía idónea para disfrutar de la cosecha vecinal sigue siendo tocar la puerta y solicitar permiso de manera directa.


































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