Revistas científicas reputadas desprestigian a la vacuna

Estudios especializados erróneos publicados sobre la COVID contribuyen a la ralentización de las inmunizaciones y a dar argumentos a los antivacunas.

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En el argot periodístico un gazapo define a una equivocación periodística que no es maliciosa. Sin embargo todos los “accidentes” acarrean consecuencias. Foto: WikiImages/ Pixabay

The Lancet, New England Journal of Medicine, Vaccines entre muchas revistas científicas reputadas, han publicado artículos erróneos contra la vacuna. Estos equívocos han exacerbado la crisis de desinformación sobre la COVID-19. Los datos, productos de investigaciones con metodologías deficientes, desalientan la vacunación y ponen vidas en peligro.

Con responsabilidad editorial las conclusiones inexactas han sido objeto de retractaciones. Sin embargo el “mal está hecho”, aseguró Emerson Brooking para la AFP. Él es investigador principal residente del Laboratorio de Investigación Digital Forense del Atlantic Council. Dijo además que  “una vez que el artículo se publica, el daño es irrevocable”. Su trabajo se enfoca en la identificación y exposición de la desinformación.

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La periodista Manon Jacob de la agencia francesa abordó en un trabajo las raíces que cultivan las inexactitudes. Por un lado está el intenso interés público por la pandemia. Asimismo se pondera el divisivo debate en Estados Unidos sobre cómo abordarla. Es en esa tupida madeja de intereses que se facilita la difusión de trabajos de investigación incorrectos en Internet. Estos se transforman en insumos para los opositores a la vacuna. Y cuando el investigador de un estudio luego se retracta, ya es demasiado tarde.

Revistas científicas reputadas

Brooking comentó su parecer a la periodista especialista en fact-checking. Las publicaciones científicas erróneas “han echado leña al fuego para los escépticos de la COVID-19. De allí también se alimentan los teóricos de la conspiración.

Este tipo de información con frecuencia es objeto de una actividad viral en Internet. “Sus conclusiones se filtran además a través de artículos provocadores y engañosos. Además se recrean en sitios web marginales”. Los conspiradores resaltan que los datos provienen de “revistas científicas reputadas” y jamás abordan las correcciones.

La información inexacta sobre las vacunas es especialmente peligrosa. Lo es más en momentos en el que su aceptación ha ralentizado la vacunación en Estados Unidos. Desde Washington las autoridades sanitarias afirman que casi todas las muertes recientes por COVID-19 involucra a no inmunizados.

El gazapo de Vaccines

En el argot periodístico un gazapo define a una equivocación periodística que no es maliciosa. Sin embargo todos los “accidentes” acarrean consecuencias. Los retractos y las disculpas sirven para mantener la reputación en alto. Sin embargo los “interesados” usarán tus imprecisiones a favor de sus causas.

La periodista Jacob  nos cuenta el caso de la revista médica Vaccines. Publicó un artículo revisado por pares a finales de junio titulado “La seguridad de las vacunas COVID-19: deberíamos repensar la política”. En él, se concluía que las inyecciones contra la COVID-19 estaban causando muerte. Precisaba que” de dos personas por cada tres que se salvaban”. Este supuesto hallazgo se difundió rápidamente en las redes sociales.

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Un tuit sobre este artículo de Robert Malone apareció enseguida en la escena. Él es un científico crítico de la vacuna contra la COV  ID-19. Obtuvo miles de retuits de manera instantánea. Un video al respecto de la experta conservadora Liz Wheeler, “, ha sido visto más de 250.000 veces en Facebook. Dijo a sus seguidores con técnica de intriga comunicacional que tenía una estudio que “los dejará boquiabiertos.

La revista Vaccines luego se retractó del artículo que había publicado. Explicó que contenía “varios errores que afectan fundamentalmente la interpretación de los hallazgos”. Y empezaron a rodar las cabezas. Al menos cuatro miembros de la junta de Vaccines dimitieron.

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