Cada año, el calendario marca a marzo como una fecha clave para la salud pública global. En New Jersey, la conmemoración del Día Mundial de la Tuberculosis sirvió una vez más para poner el foco sobre una enfermedad que, aunque antigua, sigue presente en las comunidades del estado. El Departamento de Salud de New Jersey (NJDOH) aprovechó la jornada para recordar que la comprensión y la vigilancia son las mejores herramientas para erradicar este mal.
La tuberculosis es una afección provocada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. Su mecanismo de transmisión es directo, se desplaza por el aire cuando una persona con la enfermedad activa tose, habla o estornuda. Si bien el sistema respiratorio es su objetivo principal, esta bacteria tiene la capacidad de afectar otros órganos, como los riñones, la columna vertebral o el cerebro.
A pesar de su persistencia, la tuberculosis tiene cura. La clave reside en la detección temprana, prestando atención a señales que el cuerpo envía:
- Tos persistente (en ocasiones con presencia de sangre)
- Dolor constante en el pecho
- Fatiga inusual y debilidad generalizada
- Pérdida de peso sin causa aparente
- Fiebre y sudores nocturnos
“Cada año, vemos cientos de casos de tuberculosis en New Jersey, un recordatorio de que esta enfermedad sigue presente y exige nuestra atención continua. Al mismo tiempo, estas cifras reflejan el impacto de los esfuerzos sostenidos de prevención y control, junto con la sólida colaboración entre nuestros departamentos de salud estatales y locales”, dijo el Comisionado de Salud Raynard E. Washington. “Podemos eliminar la tuberculosis en nuestra vida, y hoy, volvemos a comprometernos con ese objetivo de salud pública”.
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Sube y baja de cifras
Bajo el lema “¡Sí! Podemos acabar con la tuberculosis”, la campaña de este año —impulsada por la Asociación Stop TB— buscó aterrizar las grandes metas internacionales a la realidad de cada comunidad. En New Jersey, el enfoque se centró en fortalecer los liderazgos locales y asegurar que los recursos lleguen a quienes más lo necesitan.
Si se mira hacia atrás, el panorama ha cambiado drásticamente: en 2024, el estado reportó solo 342 nuevos casos, una cifra que palidece frente a los 984 contagios registrados en 1992, cuando Estados Unidos atravesaba el pico de un agresivo resurgimiento de la enfermedad.
Esta diferencia marca una reducción del 65,2% en poco más de tres décadas, un logro que las autoridades sanitarias atribuyen a mejores protocolos de detección y tratamiento.
Pero, según cifras preliminares de 2025, el número de informes experimentó un ligero repunte, alcanzando los 360 casos. Esto sitúa la tasa de incidencia en 3,9 casos por cada 100.000 habitantes dentro de New Jersey.
“En 2025, el NJDOH concedió 3,9 millones de dólares en financiación estatal y federal a programas locales de salud para la tuberculosis. Esto incluyó 2,9 millones de dólares otorgados a las seis clínicas regionales especializadas en tuberculosis ubicadas en los condados de Bergen, Camden, Essex, Hudson, Middlesex y Morris”, reseñó la ciudad en una nota de prensa.



































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