El pasado miércoles 24 de junio de 2026, a las 6:04 de la tarde, la vida de los venezolanos dio un vuelco inesperado. Un evento sísmico de magnitud histórica, un doblete sísmico, sacudió el norte y el occidente del país, dejando una huella de profundo dolor, pero también la necesidad urgente de comprender qué ocurrió.
¿Qué fue lo que pasó realmente?
Aunque inicialmente se pensó en un terremoto seguido de una réplica potente, los expertos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) aclararon que se vivió un fenómeno poco frecuente, denominado “doblete sísmico”. Esto significa que no fue un solo gran temblor, sino dos terremotos masivos de magnitudes 7,2 y 7,5 que ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia. El primer sismo se originó cerca de San Felipe y, casi de inmediato, un segundo golpe sacudió la localidad de Yumare, ambos en el estado Yaracuy, liberando energía que se sintió incluso en países vecinos como Colombia.
“Probablemente van a pasar algunos días o más para que los sismólogos realmente puedan desentrañar lo que ocurrió”, le dijo a CNN Judith Hubbard, una científica experta en terremotos de la Universidad de Cornell que analizó la actividad sísmica reciente, “y entonces puede que no tengan una idea concluyente de: ‘¿fue un terremoto o fueron dos?’”.
“No tenemos realmente una buena idea de qué fallas producen dobletes y cuáles no, o de si siquiera existe un tipo de falla que produzca dobletes”, dijo Hubbard. “No ocurren con la suficiente frecuencia como para que podamos establecer una regla general”.
Los terremotos doblete son fenómenos raros pero de gran impacto. En 2023, Turquía y Siria sufrieron las consecuencias de este tipo de eventos, cuando dos potentes sismos de magnitud 7.8 y 7.7 ocurrieron con apenas nueve horas de diferencia, dejando a su paso daños masivos.
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El impacto
Las consecuencias han sido devastadoras. Según los reportes más recientes, la cifra de víctimas ha ascendido a 589 fallecidos (cifra actualizada hasta el 26 de junio), mientras los equipos de rescate trabajan incansablemente en la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros.
La Guaira ha sido calificada como “zona de desastre” tras el derrumbe de decenas de edificios. En Caracas, la angustia se apoderó de sectores como Altamira y Los Palos Grandes, donde varias estructuras colapsaron, y el Aeropuerto Internacional de Maiquetía sufrió el hundimiento de su techo, obligando a la cancelación de todos los vuelos.
¿Por qué ocurrió?
Venezuela se encuentra en el límite de dos gigantescas estructuras: la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana. El roce constante entre estas placas acumula tensión en fallas geológicas críticas como las de Boconó, San Sebastián y El Pilar. Se estima que el 80% de la población reside en zonas de alta amenaza sísmica, lo que explica la vulnerabilidad ante eventos de esta magnitud.
Al ocurrir el primer terremoto, se altera drásticamente la tensión tectónica acumulada durante años o siglos. Este movimiento genera un “efecto dominó”, aportando la fuerza necesaria para activar un segundo sismo en una falla que ya se encontraba en su límite crítico de ruptura.
Ante la tragedia, el Gobierno de Venezuela declaró el estado de emergencia. La respuesta no se ha hecho esperar, se han habilitado plataformas digitales para localizar personas desaparecidas y ha comenzado a llegar ayuda humanitaria y equipos de rescate desde España, El Salvador, Chile y Estados Unidos.





































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