La ciudad de Fort Lauderdale inauguró oficialmente su nueva y moderna sede policial mediante una ceremonia de corte de cinta. El recinto, que requirió una inversión final de 165 millones de dólares, abre sus puertas tras superar una extensa serie de contratiempos constructivos y presupuestarios.
Las nuevas instalaciones reemplazan al deteriorado edificio anterior, construido en 1958, el cual acumuló durante décadas numerosas quejas por fallas en el aire acondicionado, goteras persistentes y problemas en los ascensores.
La flamante estructura de tres pisos cuenta con 191.000 pies cuadrados de edificación y un área de estacionamiento de 200.000 pies cuadrados. El complejo fue diseñado para prestar servicio operativo a los 500 agentes juramentados y 300 empleados civiles del departamento.
El recinto alberga un centro de investigación criminal en tiempo real, un laboratorio forense de última generación y un centro comunitario orientado a fortalecer la relación con los ciudadanos.
Entre las innovaciones tecnológicas destaca la incorporación de una “sala Faraday”, concebida para investigaciones digitales. Esta habitación especial bloquea las frecuencias electromagnéticas de entrada y salida, impidiendo el borrado remoto de dispositivos móviles y preservando las pruebas electrónicas.
Asimismo, el edificio dispone de un nuevo campo de tiro equipado con áreas de limpieza y almacenamiento, cuya entrada permite el acceso de vehículos utilitarios deportivos para prácticas tácticas de tiro desde automóviles, evitando la subcontratación de entrenamientos.
Superación de grietas y aumento de costos
El proceso de desarrollo de la obra estuvo marcado por complejos imprevistos económicos y de infraestructura. La iniciativa comenzó en el año 2019, cuando los votantes locales aprobaron un bono inicial de 100 millones de dólares para financiar la construcción.
Sin embargo, los incrementos en los costos de los materiales derivados de la pandemia y la inflación elevaron el presupuesto a 140 millones de dólares al momento de iniciar los trabajos de edificación en 2023.
Posteriormente, en 2024, el proyecto sufrió nuevos retrasos debido a la detección de un defecto de diseño que generó una grieta visible en una losa del techo en la esquina noroeste. Un informe posterior elaborado por la firma de ingeniería Wiss, Janney, Elstner Associates Inc. señaló ocho deficiencias estructurales que requerían atención urgente para garantizar la seguridad del inmueble.
Ante esta situación, la empresa de diseño AECOM asumió la totalidad de los costos de reparación, fijando el valor final de la obra en 165 millones.
Pese a los años de demoras, el traslado a la nueva sede preserva un valioso componente nostálgico para el cuerpo de seguridad. La noche previa a la inauguración formal, el jefe de policía Bill Schultz rescató un icónico letrero del antiguo edificio y lo instaló en las nuevas dependencias. La placa, que reza “Por esta puerta entran los mejores policías del mundo”, sirve como puente entre la historia del departamento y su nueva era operativa.
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Autoridades locales y representantes policiales manifestaron su satisfacción por la culminación del proyecto, subrayando que el verdadero valor de la instalación radica en las capacidades técnicas que ofrece a los funcionarios para el cumplimiento de sus labores diarias.
Con la puesta en marcha de esta sede, Fort Lauderdale consolida la modernización de sus cuerpos de seguridad y el fortalecimiento de su infraestructura cívica municipal.





































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