La comisión de Coral Gables aprobó por unanimidad una propuesta de la vicealcaldesa Rhonda Anderson para imponer nuevas restricciones a los robots de reparto de comida que circulan por las aceras. La medida avanzó pese a un límite clave: por la ley estatal, la ciudad no puede prohibir estos dispositivos ni fijar cuántos operan, porque en Florida están amparados para transitar por la vereda con derechos equiparables a los de un peatón.
Coral Gables fijó un paquete de reglas que busca reducir riesgos para peatones y, en particular, para personas con discapacidad. La norma estableció un tope de velocidad de 11 km/h en aceras, la obligación de ceder siempre el paso y una restricción para evitar que los equipos conviertan el espacio público en un punto de espera.
La iniciativa recibió el apoyo del alcalde Vince Lago y de los comisionados Melissa Castro, Ariel Fernández y Richard Lara, según la cobertura de Miami Herald y el resumen de Patch. Anderson sostuvo que el problema ya no es una molestia menor, sino un asunto de seguridad y accesibilidad.
Dijo que los robots avanzan sin apartarse, dejando poco margen de paso para cochecitos de bebé, andadores y sillas de ruedas, empujando a las personas hacia el tránsito. La vicealcaldesa añadió que el peso de estos equipos implica un riesgo físico importante, ya que son vehículos pesados que podrían atropellar a un niño si no ceden el paso adecuadamente.
Límites de velocidad y orden operacional
En la misma línea, Stephanie Throckmorton, fiscal adjunta de la ciudad, señaló que Coral Gables se convirtió en la segunda ciudad del condado de Miami-Dade en establecer restricciones de este tipo, después de Miami Beach, mientras Miami estudiaba medidas similares.
El texto aprobado impuso una velocidad máxima de 11 km/h para el tránsito por aceras y obligó a los robots a ceder el paso a los peatones. El tercer punto fue el tiempo de detención; los robots no podrán permanecer estacionados en aceras, cunetas o vías públicas por más de 30 minutos, salvo durante tareas de recogida o entrega. La regla intentó evitar que los equipos queden inmóviles en sectores transitados.
La ciudad otorgó a la empresa Serve Robotics un plazo de seis meses para adaptarse a las nuevas reglas. En la reunión participó Yariel Díaz, director de accesibilidad de la firma, quien defendió el sistema y explicó su operación.
Señaló que los robots están bajo supervisión remota constante de un operador humano mediante cámaras y sensores, con capacidad de intervención. Díaz justificó que se desplacen por el centro de la acera para reducir choques con puertas de autos. Indicó que si el robot no puede moverse, se detiene para permitir que el supervisor determine el paso.
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El debate incluyó la velocidad y la publicidad. Anderson quería un límite de 9,66 km/h, pero aceptó los 11 km/h por sugerencia de Lago para mantener la eficiencia. Joseph Salzverg, lobista de la firma, descartó renunciar a ingresos publicitarios por preocupaciones abstractas.
Hasta ahora, el único anuncio visto fue una pegatina de la película Cómo entrenar a tu dragón. Con este esquema, Coral Gables buscó un equilibrio lógico: no bloquear una tecnología permitida por la ley, pero imponer parámetros para que la operación no altere la libre circulación.





































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