Estados Unidos concretó la expulsión de decenas de personas hacia Guinea Ecuatorial, Sierra Leona, Ghana y la República Centroafricana en fecha reciente. Según confirmaron abogadas de inmigración y el rastreador ICE Flight Monitor, casi la totalidad de los afectados son originarios de naciones distintas a las que los recibieron.
La medida responde a la política de deportaciones hacia “terceros países” impulsada por la Administración de Donald Trump. De acuerdo con defensores legales, la estrategia aprovecha vacíos jurídicos para expulsar a individuos que, por restricciones legales, el gobierno no puede retornar directamente a sus países de origen.
Un primer vuelo trasladó a diez personas a Guinea Ecuatorial, mientras que una segunda aeronave aterrizó en Sierra Leona antes de continuar su trayecto hacia Ghana y la República Centroafricana. Ambas operaciones realizaron escalas técnicas de reabastecimiento en Senegal, punto clave para la logística aérea de migratoria en la región.
Las abogadas denunciaron la falta de transparencia en los procedimientos, señalando la dificultad para precisar el destino final de cada migrante. En experiencias previas, deportados en Guinea Ecuatorial quedaron varados durante meses en hoteles, mientras que otros fueron abandonados en la frontera de Togo sin documentación.
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Investigaciones señalan que Washington ha ofrecido jugosos acuerdos económicos y ha amenazado con restricciones de visados para lograr que gobiernos africanos acepten recibir a estos ciudadanos. Pese a las críticas de organizaciones humanitarias por los riesgos asociados, la Casa Blanca defiende que la ley no le prohíbe enviar a estas personas a un país alternativo.

































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