Con la llegada del verano, miles de personas eligen las playas para descansar, refrescarse y disfrutar del aire libre, aunque el mar también presenta riesgos que pueden convertir una jornada recreativa en una emergencia si no se toman las precauciones adecuadas. Con el objetivo de prevenir accidentes y fomentar un disfrute seguro, la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) elaboró una serie de recomendaciones para reducir los peligros más frecuentes.
Conocer las condiciones del mar y respetar las indicaciones de los socorristas son algunas de las medidas que pueden marcar la diferencia. Estos son los principales riesgos a tener en cuenta antes de ingresar al agua.
Corrientes de resaca
Las corrientes de resaca son responsables de más del 80% de los rescates realizados por socorristas en las playas. Se trata de fuertes corrientes que arrastran rápidamente mar adentro. Si una persona queda atrapada, no debe intentar nadar directamente hacia la orilla.
Lo recomendable es desplazarse en paralelo a la costa hasta salir de la corriente y luego regresar en diagonal. Siempre es más seguro nadar en playas vigiladas.
Olas que rompen en la orilla
Las olas que rompen directamente sobre la playa pueden provocar lesiones graves, especialmente en la cabeza, el cuello y la columna. Antes de ingresar al agua, conviene consultar a los socorristas sobre el estado del oleaje y evitar zambullirse de cabeza en sectores poco profundos.
Tormentas eléctricas
No existe un lugar seguro al aire libre cuando hay tormentas con actividad eléctrica. Ante el primer trueno, la recomendación es abandonar inmediatamente la playa y refugiarse en un edificio sólido o en un vehículo con techo rígido.
Agujeros en la arena
Construir castillos de arena es una actividad tradicional, pero cavar pozos profundos puede ser peligroso. Las paredes de arena pueden colapsar y atrapar a una persona. Lo más seguro es evitar hacer agujeros con una profundidad suficiente como para caer dentro.
Calor y quemaduras solares
La exposición prolongada al sol puede provocar desde quemaduras hasta agotamiento por calor o golpe de calor. Para prevenir estos problemas es importante utilizar protector solar, hidratarse con frecuencia, buscar sombra en las horas de mayor radiación y prestar atención a síntomas como mareos, fiebre o dolor de cabeza.
Lee también:Verano seguro: PECO protege tu hogar
Floraciones de algas
Las llamadas “mareas rojas” son concentraciones de algas que, en algunos casos, producen toxinas perjudiciales para las personas y la fauna marina. Nadar en aguas afectadas o consumir mariscos contaminados puede representar un riesgo para la salud. Por eso es fundamental respetar los cierres y advertencias oficiales.
Calidad del agua
Las lluvias, los desagües y otras fuentes de contaminación pueden deteriorar la calidad del agua costera. Altas concentraciones de bacterias aumentan el riesgo de enfermedades gastrointestinales, por lo que es importante verificar si existen avisos sanitarios antes de ingresar al mar.
Tiburones
Para evitar los ataques de tiburones, es conveniente reducir el riesgo evitando nadar al amanecer, al atardecer o durante la noche, permanecer en grupo, no alejarse demasiado de la costa y no ingresar al agua si se tiene una herida abierta.
Medusas
No todas las medusas representan un peligro para las personas, pero algunas especies pueden provocar dolor intenso o reacciones alérgicas. Es importante respetar las señales de advertencia y no tocar ejemplares varados en la arena. En caso de una picadura, se recomienda acudir a los socorristas para recibir primeros auxilios.





































Noticias Newswire









