El Mundial de 2026, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México entre el 11 de junio y el 19 de julio, se perfila como una de las ediciones más exigentes para los futbolistas profesionales debido a un calendario internacional cada vez más saturado. La ampliación del torneo a 48 selecciones y 104 partidos incrementará la carga física y mental sobre los futbolistas, que llegan tras temporadas prolongadas y con escasos periodos de descanso.
Apenas transcurrirán unos días entre la final de la Liga de Campeones, prevista para el 30 de mayo en Budapest, y el inicio del Mundial. Futbolistas como Ousmane Dembélé, Marquinhos, Declan Rice o Martín Zubimendi afrontarán el torneo tras disputar competiciones nacionales, torneos continentales y partidos amistosos con sus selecciones. Para muchos, la temporada comenzó prácticamente sin pausa luego del nuevo formato ampliado del Mundial de Clubes y continuó con campeonatos nacionales, torneos continentales y fechas FIFA distribuidas a lo largo del año.
El sindicato mundial de futbolistas profesionales, FIFPro, ha advertido sobre la necesidad urgente de establecer calendarios más equilibrados y garantizar periodos mínimos de recuperación. En un informe sobre carga laboral, la organización alertó que los jugadores de élite están siendo sometidos a exigencias que aumentan el riesgo de lesiones y afectan también la salud mental.
El marroquí Achraf Hakimi, por ejemplo, disputó 69 partidos durante la temporada 2024-2025 y sufrió dos lesiones en el curso. Casos similares se repiten en las principales ligas europeas, donde las pretemporadas se han reducido considerablemente para acomodar nuevas competiciones y compromisos comerciales impulsados por clubes y organismos internacionales.
Lesiones y agotamiento
Las críticas al calendario se han multiplicado entre jugadores, entrenadores y dirigentes. El delantero francés Kylian Mbappé pidió públicamente más tiempo de recuperación y denunció la falta de entendimiento entre las instituciones del fútbol. Según explicó, el problema no radica únicamente en la cantidad de partidos, sino en la ausencia de descanso suficiente para regenerar físicamente el cuerpo.
El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, también cuestionó recientemente el aumento de torneos y aseguró que “no se puede jugar más”. Aunque reconoció que cada organismo defiende sus propios intereses económicos, admitió que el calendario ha llegado a un punto límite para los futbolistas.
Especialistas médicos respaldan estas advertencias. Vincent Gouttebarge, director médico de FIFPro, señaló que el desgaste emocional y psicológico es tan importante como el físico. El estrés competitivo permanente, los viajes constantes y la presión mediática afectan cada vez más a jugadores que apenas disponen de tiempo para recuperarse.
Entre las lesiones que más preocupan destacan las musculares, especialmente las de isquiotibiales. Estudios de la UEFA muestran que este tipo de problemas físicos se duplicó entre 2001 y 2021. Futbolistas como Jules Koundé, Rodri y la joven estrella española Lamine Yamal han sufrido recientemente molestias musculares vinculadas al exceso de partidos y minutos acumulados.
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El panorama será aún más exigente tras la final del Mundial. Las principales ligas europeas reiniciarán actividades en agosto, menos de un mes después del cierre del torneo. Incluso algunas rondas preliminares de competiciones europeas comenzarán mientras todavía se dispute la Copa del Mundo.
Encuestas realizadas por FIFPro antes de los dos últimos Mundiales revelaron que los jugadores consideran necesarias entre cuatro y seis semanas de vacaciones antes de comenzar una nueva temporada. Sin embargo, ese periodo difícilmente podrá cumplirse en 2026, lo que alimenta la preocupación sobre una industria futbolística que parece no encontrar límites a la expansión de su calendario competitivo.





































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