El Super Bowl LX marcará un antes y un después en la historia de la NFL por la inédita presencia de jugadores de ascendencia latina en el máximo escenario del futbol americano. El duelo entre New England Patriots y Seattle Seahawks, programado para el 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, reunirá a siete futbolistas con raíces latinoamericanas, una cifra sin precedentes para un partido por el Trofeo Vince Lombardi.
El caso más destacado es el de los New England Patriots, que buscarán su séptimo campeonato con tres jugadores de sangre latina en su roster, algo nunca antes visto en un mismo equipo finalista. Se trata del esquinero Christian González, de ascendencia colombiana; el pateador Andy Borregales, nacido en Venezuela; y el safety Jaylinn Hawkins, con raíces panameñas. Juntos representan la mayor concentración latina en un equipo participante de un Super Bowl.
Christian González, de 23 años, es hijo de padre colombiano y madre estadounidense. Nacido en Texas, se ha consolidado como uno de los mejores esquineros de la liga en apenas su tercera temporada profesional. En la campaña regular fue una pieza clave de la defensiva de New England, registrando 69 tacleadas, 10 pases defendidos y una intercepción. Su desempeño le valió su primera convocatoria al Pro Bowl y lo convirtió en uno de los pilares del regreso de los Patriots al Super Bowl tras el fin de la era de Tom Brady. González será apenas el segundo jugador con raíces colombianas en disputar un Super Bowl.
La representación venezolana llegará de la mano de Andy Borregales, quien hará historia al convertirse en el primer jugador nacido en Venezuela en disputar un Super Bowl. El pateador, oriundo de Caracas y formado en los Miami Hurricanes, ha tenido una temporada de debut sobresaliente en la NFL. Conectó 27 de 32 goles de campo y sumó más de 130 puntos en la campaña, incluidos cuatro puntos decisivos en la final de la Conferencia Americana. Su precisión ha sido clave para que los Patriots superen partidos cerrados en postemporada.
El tridente latino de New England se completa con Jaylinn Hawkins, safety de ascendencia panameña. Nacido en California, pero criado en una familia profundamente ligada a la cultura panameña, Hawkins firmó la mejor temporada de su carrera con 71 tacleadas y cuatro intercepciones. Su lectura de juego y experiencia han fortalecido a una defensiva que hoy es una de las más temidas de la liga.
Los Seahawks también tendrán sabor latino
Del otro lado del campo, los Seattle Seahawks también aportarán un marcado sabor latino. El safety Julian Love, de ascendencia mexicana y cubana, es uno de los líderes defensivos del equipo y pieza clave en la secundaria. Con experiencia y liderazgo, será el encargado de ordenar las coberturas ante la ofensiva de New England. A él se suma el tight end Elijah Arroyo, de ascendencia mexicana, considerado uno de los novatos más prometedores de la temporada. Nacido en Florida y con parte de su juventud vivida en Cancún, Arroyo representa una nueva generación de talento latino en la NFL.
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La amplia presencia de jugadores latinos en el Super Bowl LX no solo es un hecho estadístico, sino también un reflejo del crecimiento del interés por el futbol americano en América Latina. Países como Colombia, Venezuela, México y Panamá estarán representados en la final, confirmando que la NFL avanza hacia una etapa de mayor diversidad e impacto internacional.


































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