La movilidad eléctrica no es una novedad para Opel. Su historia comenzó hace casi seis décadas, cuando la marca alemana inició investigaciones sobre propulsión eléctrica. Esta trayectoria desemboca actualmente en modelos como los nuevos Mokka GSE y Corsa GSE, que combinan cero emisiones locales con prestaciones deportivas.
El recorrido comenzó en 1968 con el Kadett Stir-Lec I, un prototipo con 14 baterías de plomo-ácido y un motor Stirling utilizado como generador, anticipando el concepto de extensor de autonomía. En 1971, Georg von Opel llevó un Electro GT hasta 188 km/h y estableció seis récords mundiales para vehículos eléctricos.
Durante los años 90, el programa Impuls permitió seguir experimentando con autonomía y prestaciones. El Impuls I alcanzaba 100 km/h y unos 80 kilómetros de autonomía, mientras que el Impuls III participó en un programa de pruebas con 20 vehículos en Alemania.
En 2011 llegó el Ampera, equipado con un sistema eléctrico y extensor de autonomía, que fue elegido «Coche del Año 2012» en Europa. En 2017, el Ampera-e ofreció hasta 423 kilómetros de autonomía WLTP y 204 CV.
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El salto definitivo se produjo en 2019 con el Corsa-e, que acercó la movilidad eléctrica a un público más amplio. En 2024, Opel se convirtió en el primer fabricante alemán en ofrecer una variante totalmente eléctrica de toda su gama.
Actualmente, los Mokka GSE y Corsa GSE representan la evolución deportiva de esta estrategia, con 281 CV y 345 Nm de par, demostrando que la electrificación también puede ser rápida y emocionante.

































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