Hialeah, la ciudad con la mayor proporción de residentes de origen cubano en Estados Unidos, anunció la activación de un plan de emergencia ante la posibilidad de celebraciones masivas espontáneas relacionadas con un eventual colapso del Gobierno cubano. La medida responde al aumento de la tensión política en la isla y a la creciente presión de Estados Unidos sobre La Habana.
El anuncio fue realizado por el alcalde de Hialeah, Bryan Calvo, durante una conferencia de prensa en la que detalló que los departamentos de Policía y Bomberos ya cuentan con protocolos de seguridad listos para ser ejecutados. Las autoridades municipales estiman que, de producirse un acontecimiento significativo en Cuba, al menos 10.000 personas podrían congregarse en distintos puntos de la ciudad para manifestarse.
Hialeah forma parte del área metropolitana del condado Miami-Dade y cuenta con cerca de 300.000 habitantes, de los cuales aproximadamente tres cuartas partes son de origen cubano. Según Calvo, esta composición demográfica convierte a la ciudad en un punto especialmente sensible ante cualquier cambio político en la isla. “Es la ciudad de Estados Unidos donde viven más cubanos y también donde viven más cubanos libres en el mundo”, afirmó el alcalde al explicar la importancia de monitorear de cerca la situación.
El funcionario, de 28 años, sostuvo que el actual Gobierno cubano atraviesa una etapa crítica. Atribuyó este escenario a la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela, que derivó el 3 de enero en la captura de Nicolás Maduro y en la interrupción del suministro de petróleo venezolano a Cuba, un recurso clave para la economía de la isla.
Aunque aclaró que el Ayuntamiento no ha organizado ningún acto oficial, Calvo anticipó que podrían producirse grandes concentraciones ciudadanas en los próximos días, semanas o meses. Como antecedente, recordó las manifestaciones realizadas por la comunidad venezolana en la ciudad vecina de Doral tras la captura de Maduro.
Expectativa generalizada
El plan de seguridad contempla medidas para garantizar que las eventuales celebraciones se desarrollen de manera pacífica. “Queremos que sea una celebración de orgullo del pueblo cubano, sin daños a personas ni a la propiedad”, señaló el alcalde, quien subrayó la necesidad de prevenir actos de violencia o desórdenes públicos.
La iniciativa de Hialeah se enmarca en un clima de expectativa generalizada en Florida, estado que alberga a más de 1,5 millones de personas originarias de Cuba, casi dos tercios del total nacional en Estados Unidos. Este contexto contrasta con las declaraciones del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, quien aseguró recientemente que su Gobierno está dispuesto a dialogar con Washington para construir una relación “civilizada” y de “beneficio mutuo”.
En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump advirtió que “Cuba está en un gran problema” y confirmó que su Administración mantiene contactos con la isla. Calvo también recordó que el Ayuntamiento de Hialeah identificó a principios de año unos 280 negocios con posibles vínculos con Cuba, los cuales están siendo investigados por eventuales violaciones a la ley, incluyendo posibles casos de lavado de dinero.
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Con estas acciones, la ciudad busca anticiparse a un escenario de alta movilización social, reforzando la seguridad y el orden público ante un posible giro histórico en la política cubana.


































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