Ricardo Hausmann, hasta hace poco tiempo, era mejor conocido por sus contribuciones a la economía y por ser el director del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard.
El pasado 28 de febrero el acreditado economista venezolano se confirmó como representante del país ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) nombrado por Juan Guaidó, presidente del Parlamento venezolano y nombrado por esta instancia legislativa como presidente encargado de Venezuela.
“Tengo a bien dirigirme a usted (…) a los fines de designar como Gobernador principal de Venezuela ante esa institución al ciudadano Ricardo Hausmann”, se lee en una carta con la referida fecha que Guaidó le envió al presidente de la Asamblea de Gobernadores del BID.
“La presente designación deja sin efecto las designaciones previamente efectuadas por la República Bolivariana de Venezuela para ocupar tales cargos”, concluye la misiva que se hizo pública este lunes y que Guaidó firma como Presidente encargado.
Bajo esa autoridad Guaidó, quien no reconoce la reelección de Nicolás Maduro, también nombró representantes diplomáticos alternos ante varios países, así como una nueva junta directiva para la petrolera estatal PDVSA y su filial estadounidense Citgo.
Su última movida obligará al BID a decidir si reconoce su autoridad o la de Maduro, aunque por el momento la institución no ha hecho ningún comentario sobre el posible regreso de Hausmann a una casa que conoce muy bien.
Antes de asumir el puesto de profesor de economía del desarrollo de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard, en el otoño del año 2000, el venezolano fue el primer “economista en jefe” del BID y el fundador de su departamento de investigación.
Antes de eso también se desempeñó en varios puestos de gobierno de la Venezuela pre chavista, incluyendo en el de ministro de Planificación entre los años 1992 y 1993.
Mientras los partidarios de Guaidó destacan sus credenciales académicas y celebran su ingreso en esa especie de “gabinete en la sombra”, los de Maduro siempre lo han criticado recordando su pasado en las administraciones de Luis Herrera Campins, Jaime Lusinchi y Carlos Andrés Pérez, en plena época de ajustes neoliberales.
La etiqueta de “neoliberalismo” también le ha sido aplicada al llamado “plan para la mañana siguiente”: el plan de rescate económico diseñado por el experto de Harvard, quien ya se estaba desempeñando abiertamente como asesor de Guaidó.
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Dicho plan propugna una mayor apertura del sector petrolero venezolano a operadores privados, además de asignarle un papel importante a los créditos de organismos financieros internaciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el mismo BID.
Y aunque para algunos esas prescripciones son simplemente inevitables dado el estado de crisis de la economía venezolana, para otros nada más vienen a confirmar el estatus de “coarquitecto del consenso de Washington” que muchos le asignan a Hausmann.
Sin embargo, no todos los expertos coinciden en que “neoliberal” sea la mejor forma de definir a este profesor de Harvard de 63 años, quien en el pasado no dudó en criticar el modelo de desarrollo chileno, y es considerado por muchos el mejor alumno de los llamados “Chicago boys”.
Demoledoras han sido sus críticas al modelo económico chavista, al que Hausmann responsabiliza de haber creado la peor crisis económica en la historia del continente americano en el país con las mayores reservas de petróleo del mundo.