En mansiones frente a la bahía de Biscayne y mediante constantes videoconferencias, una élite adinerada de exiliados cubanoamericanos en Miami está diseñando el futuro político y económico de Cuba ante una eventual caída del régimen comunista.
Una investigación publicada por el diario The Wall Street Journal expone la magnitud de estos preparativos, liderados por influyentes figuras del ámbito empresarial y legal que buscan estructurar la reconstrucción de la isla caribeña.
Entre los principales impulsores de esta causa se encuentra el multimillonario Jorge Mas, copropietario del Inter Miami CF y presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana. Mas sostuvo ante el presidente Donald Trump que reunir 90.000 millones de dólares para financiar los primeros tres años de una transición democrática sería un objetivo plenamente alcanzable mediante la inversión del capital privado del exilio, siempre que existan las garantías políticas y jurídicas indispensables para resguardar dichas operaciones.
Iniciativas financieras, jurídicas y de infraestructura
Los encuentros de este grupo han dado origen a iniciativas concretas. Bajo la coordinación de Juan Omar Sixto, presidente de la recién formada Cámara Nacional de Comercio Cubanoamericana, se promueve la futura creación de una bolsa de valores en La Habana y la realización de una cumbre de inversión destinada a atraer a grandes corporaciones y fondos internacionales.
En el ámbito de la infraestructura, el arquitecto Willy Bermello encabeza discusiones con ejecutivos del sector aeronáutico y financiero para ejecutar un proyecto de renovación de ocho aeropuertos cubanos, con un costo estimado en 8.000 millones de dólares.
En el plano institucional, Mas trabaja junto a la Asociación de Abogados Cubanoamericanos de Miami en un borrador de ley de transición que contempla el establecimiento de un gobierno provisional por un período de hasta dos años antes de convocar a elecciones libres.
Asimismo, los juristas evalúan si conviene restituir temporalmente la Constitución de 1940 mientras se redacta una nueva carta magna, al tiempo que analizan los complejos mecanismos requeridos para tramitar las reclamaciones por propiedades confiscadas a familias expropiadas y corporaciones estadounidenses.
Esta aceleración en los planes del exilio ocurre en un contexto de profunda crisis en la isla. El pasado 18 de septiembre, la red eléctrica cubana sufrió un nuevo colapso total, sumando al menos seis fallas masivas en lo que va del año y dejando a amplias zonas sin suministro durante más de 30 horas continuas debido al deterioro estructural y la severa escasez de combustible.
Para mitigar esta emergencia energética, ingenieros consultados en Miami proponen el despliegue de plantas generadoras flotantes e intervenciones prioritarias en redes de transmisión, distribución de agua, hospitales y viviendas.
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Sin embargo, estos proyectos enfrentan importantes dilemas. Diversos analistas advierten sobre la escasa participación de la población residente en Cuba dentro de estas deliberaciones, en un entorno donde más de un millón de personas han emigrado desde 2021. Además, una investigación del periódico británico The Guardian reveló la existencia de una competencia paralela entre inversores vinculados a Washington interesados en sectores estratégicos como minería, energía y turismo.
Pese al alcance de la arquitectura diseñada en Florida, la viabilidad de todas estas propuestas continúa supeditada a un cambio político en La Habana que, por el momento, no se ha producido.





































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