La gobernadora de New Jersey, Mikie Sherrill acudió a Delaney Hall, un centro privado de detención de inmigrantes ubicado en el norte del estado, tras el inicio de una huelga de hambre y de brazos caídos por parte de los internos.
La comitiva oficial incluyó al senador estadounidense Andy Kim y a los representantes del Congreso Rob Menendez y Analilia Mejia, quienes buscaron verificar las condiciones de la instalación.
Durante la visita, un grupo de manifestantes cuestionó a las autoridades por la demora en presentarse al lugar. Ante los reclamos, Sherrill explicó que las normativas vigentes le impedían el libre acceso inmediato al recinto.
“La solicitud de acceso a Delaney Hall fue denegada formalmente, lo que plantea serias interrogantes sobre lo que intentan ocultar al público. Desde hace mucho tiempo me he opuesto a los centros de detención privados y seguiré exigiendo el cierre de Delaney Hall y contra cualquier expansión de centros de detención masiva en New Jersey, como la instalación propuesta en Roxbury. Vine para escuchar a las familias y a los defensores de la comunidad, y lo que escuché fue verdaderamente desgarrador”, dijo Sherrill.
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Gestiones ante el gobierno federal
La mandataria estatal detalló que su equipo de trabajo mantiene conversaciones con las agencias federales de inmigración, las cuales tienen la jurisdicción exclusiva sobre estas instalaciones privadas.
El objetivo de estos contactos institucionales es obtener una autorización formal que permita supervisar de manera directa la situación de los huelguistas.
La delegación del Congreso se comprometió a mantener las gestiones ante las autoridades federales para ingresar al centro de detención y dar seguimiento a las demandas de la comunidad inmigrante.
“Seguiré exigiendo que ICE rinda cuentas, y sigo profundamente agradecida por la labor de nuestra delegación federal como el senador Andy Kim, y los congresistas Menendez Jr., Pou, Mclver y Mejía quienes me acompañaron hoy. Han sido incansables en el uso de su autoridad federal de supervisión para exigir transparencia y la rendición de cuentas en esta instalación. Continuaré trabajando estrechamente con ellos para exigir respuestas, proteger los derechos constitucionales y garantizar condiciones humanas”, expresó en un comunicado.
La Administración Trump reabrió Delaney Hall el año pasado, pues había estado cerrado desde 2017, convirtiéndolo en el primer gran centro de detención del segundo mandato del presidente republicano.
La instalación, que cuenta con una capacidad de 1,000 camas y es administrada por una corporación penitenciaria privada, ha generado controversia constante desde que volvió a operar.
El gobierno municipal sostiene que la empresa reanudó sus actividades sin contar con las autorizaciones locales obligatorias. Las tensiones por la falta de acceso a los recintos no son nuevas. En una inspección previa, las autoridades locales intentaron supervisar las instalaciones, pero los administradores privados les impidieron el ingreso, lo que derivó en el arresto del alcalde de Newark, Ras Baraka, a las afueras del lugar.





































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