Científicos de University of Florida están próximos a un avance que podría proteger el suministro nacional de lechuga. Con el respaldo de una subvención federal de $500000, el equipo desarrolla variedades de lechuga resistentes a enfermedades, capaces de enfrentar las condiciones climáticas cambiantes y los desafíos del cultivo.
Germán Sandoya, profesor asociado de ciencias hortícolas en UF Institute of Food and Agricultural Sciences (UF/IFAS), lidera esta iniciativa con fondos del Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA-NIFA, por sus siglas en inglés).
La investigación se concentra en la mancha foliar bacteriana, una enfermedad persistente que puede reducir considerablemente tanto el rendimiento como la calidad del cultivo. Los científicos también están respondiendo el aumento de las temperaturas, una amenaza para la lechuga, un cultivo adaptado a condiciones más frescas.

Foto Lourdes Mederos, UF/IFAS.
“Este tipo de investigación requiere tiempo”, señaló Sandoya, quien trabaja en el Centro de Investigación y Educación de Everglades de UF/IFAS, en Belle Glade. “Desde las etapas iniciales de mejoramiento genético hasta el desarrollo de una variedad comercial, el proceso dura entre siete y ocho años. Sin embargo, hemos llegado a un punto en el que contamos con múltiples líneas prometedoras y estamos en la fase de selección”.
Florida es el tercer estado productor de lechuga en el país y la mayor parte de su cosecha se realiza durante el invierno. Los agricultores siembran a principios del otoño y continúan hasta comienzos de la primavera. La temporada de cosecha inicia a finales del otoño y puede extenderse hasta abril o incluso mayo.
Sin embargo, al ser un alimento básico en hogares, huertos domésticos, restaurantes y supermercados de todo el país, este cultivo enfrenta crecientes amenazas por el aumento de las temperaturas, especialmente en estados subtropicales como Florida. Al mismo tiempo, los productores siguen lidiando con la mancha foliar bacteriana, una enfermedad que puede causar daños severos a los cultivos.
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Para generar resistencia, Sandoya y su equipo utilizaron una planta de lechuga poco común, recolectada originalmente en Macedonia, que posee resistencia natural a la mancha foliar bacteriana. Aunque esta planta no es apta por sí misma para la producción comercial, ha servido como una valiosa fuente genética.
A partir de esta fuente, los investigadores han desarrollado cientos de líneas de mejoramiento genético avanzadas a lo largo de varios años. Con el respaldo del NIFA, el equipo avanza ahora hacia la fase de experimentos a gran escala.
Se han programado ensayos en Florida, California y Arizona para evaluar el desempeño de las nuevas líneas en distintos climas y sistemas de producción, incluyendo cultivos a campo abierto y en invernaderos. Los investigadores también experimentan la plantación de lechuga en suelos arenosos, comunes en algunas zonas de Florida.
Más allá de la resistencia a enfermedades, el equipo evalúa características importantes para productores, minoristas y consumidores, como la apariencia, la textura y el comportamiento poscosecha. Mantener la frescura durante el almacenamiento y el transporte es una prioridad, especialmente para la lechuga que se envía a largas distancias.
“Hemos desarrollado una amplia gama de variedades de lechuga, que incluye romana, iceberg y la lechuga de hoja suelta”, señaló Sandoya. “El objetivo es ofrecer a los productores opciones que se desempeñen bien en distintos sistemas de producción y satisfagan las demandas del mercado”.

Los hallazgos preliminares sugieren que estas líneas de mejoramiento genético podrían ofrecer un beneficio adicional. Los investigadores consideran que esa misma resistencia genética podría ayudar a proteger los cultivos contra la mancha foliar por Cercospora, otra enfermedad cada vez más frecuente en climas cálidos y para la cual actualmente no existen opciones de control eficaces, especialmente en la producción en invernaderos.
De confirmarse estos resultados, este trabajo podría dar lugar a una de las primeras variedades públicas de lechuga con resistencia a múltiples enfermedades importantes, lo que representaría una ventaja significativa para los productores.
Una vez identificadas las líneas más robustas, el equipo aumentará la producción de semillas, adaptará las variedades para siembra mecánica y organizará demostraciones de campo para fomentar su adopción por parte de los productores y socios de la industria.
“Nuestro objetivo es ofrecer soluciones que sean eficaces para los productores en el campo y proporcionen productos de alta calidad a los consumidores”, concluyó Sandoya. “Estamos muy cerca de lograrlo”.
Por: Lourdes Mederos, gerente de relaciones públicas en español para UF/IFAS


































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