Tras el cierre de la frontera sur de Estados Unidos y la cancelación de los programas de asilo implementados durante el mandato de Donald Trump, miles de migrantes que buscaban alcanzar el “sueño americano” han optado por echar raíces y construir una nueva vida en territorio mexicano, según un reporte de la agencia AFP.
El endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses incluyó la eliminación de CBP One, una aplicación móvil que gestionaba citas de protección fronteriza y que mantenía cientos de miles de procesos abiertos. La clausura definitiva de este mecanismo obligó a miles de personas a redefinir sus planes de vida en ciudades fronterizas como Tijuana.
Milko García, un venezolano de 29 años que llegó a la frontera tras cruzar la selva del Darién, es uno de los rostros de este fenómeno. Tras la cancelación de su cita fronteriza, se estableció en Tijuana, donde actualmente se desempeña como agente inmobiliario.
García descarta la posibilidad de ingresar ilegalmente a Estados Unidos o de empezar desde cero en otro lugar. Historias similares se repiten entre la comunidad migrante, como la de Heiri Maya, también venezolana, quien tras no calificar para el programa estadounidense abrió su propio restaurante de comida tradicional en la ciudad fronteriza tras consolidar su negocio en redes sociales.
Esta tendencia hacia la integración local queda respaldada por datos de la Agencia de la ONU para las Migraciones (OIM), cuyos estudios revelan que el 45% de los migrantes entrevistados en la zona fronteriza decidieron convertir a México en su residencia permanente.
La tranquilidad laboral y la estabilidad jurídica se han convertido en prioridades frente a la constante incertidumbre y el temor a las deportaciones masivas que enfrentan quienes cruzaron hacia Estados Unidos.
El cambio de dinámica se refleja notablemente en la infraestructura humanitaria local. Albergues históricos como el Movimiento Juventud 2000, que en años anteriores operaban a su máxima capacidad, hoy atienden a grupos reducidos de personas mientras sobreviven con donaciones mínimas.
Por su parte, organizaciones de asistencia legal como Al Otro Lado han reorientado sus esfuerzos y de gestionar trámites de cruce fronterizo pasaron a brindar asesoría legal para la regularización de extranjeros en México.
No obstante, el proceso de integración presenta desafíos burocráticos importantes. De acuerdo con la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), México registró más de 70.000 solicitudes de asilo en el último año, concentrándose la mitad en la frontera sur.
Te puede interesar:Artistas chicanos crean escultura en muro de Tijuana por migrantes
Casos como el del guineano Alpha Oumar Diallo evidencian que las barreras idiomáticas y los problemas de salud aún complican la regularización de migrantes extracontinentales que buscan obtener documentos para trabajar formalmente.
A pesar de las barreras administrativas, la frontera mexicana ha dejado de ser únicamente un punto de tránsito para convertirse en un destino definitivo de oportunidades y estabilidad para miles de familias latinoamericanas y de otros continentes.






































Noticias Newswire






