Primero la proteína y ahora la fibra: el “maxxing” conquista las redes sociales con “influencers” que insisten en que la clave para más vitalidad y una transformación radical de la salud intestinal es consumir ciertos nutrientes en grandes cantidades.
Este fenómeno viral potencia el consumo de ciertos nutrientes. ¿Pero es realmente saludable?
El concepto de “proteinmaxxing” (aumentar el consumo de proteína) sostiene que “más es mejor” cuando se trata de este macronutriente encontrado en comidas como carnes, lácteos y frutos secos, ya que es esencial para funciones corporales como la reparación de tejidos y el fortalecimiento del sistema inmune.
Pero la fibra dietética se perfila como la principal tendencia en línea en 2026: consumir tanto como sea posible permite sentir menos hambre y ser más regular, dicen sus defensores en internet mientras consumen platos repletos de semillas de chía y avena frente a sus cámaras.
Y las marcas lo han notado. Grandes compañías como PepsiCo y Nestlé junto con otras firmas más nuevas, como Olipop, se han sumado a la tendencia resaltando el contenido de fibra de sus productos.
“Considero que la fibra será la próxima proteína”, dijo Ramón Laguarta, presidente ejecutivo de PepsiCo, en una llamada a finales del año pasado.
Una encuesta de la firma consultora Bain & Company mostró que cerca de la mitad de los consumidores de Estados Unidos intentan ingerir más proteína.
A través de Estados Unidos, Europa y Asia, los consumidores de la generación Z (nacidos a partir del año 2000) y los milenials, son quienes impulsan la moda, de acuerdo con la encuesta.
Y lo mismo ocurre con la fibra. Un 40% de la generación Z y un 45% de los milenials reportaron que intentan mejorar su salud intestinal, de acuerdo con London’s GlobalData.
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Más no siempre es mejor
Varios nutricionistas dicen que hay dosis de verdad en la fiebre por la fibra.
Andrea Glenn, profesora adjunta de nutrición en la Universidad de Nueva York, calificó el movimiento alrededor de la fibra como “una tendencia de bienestar bastante moderada en comparación con otras”.
Samanta Snashall, una dietista registrada en el centro médico de la Universidad Estatal de Ohio, dijo que la proteína ha sido “la niña mimada” desde hace años, y la fibra ha estado “bastante infravalorada”.
“Me alegra que ahora tenga algo de protagonismo”.
Pero tanto estas expertas como Arch Mainous, un profesor de salud comunitaria y medicina familiar de la Universidad de Florida que ha investigado el uso de las redes sociales para la comunicación en salud, coinciden en que no siempre más es mejor, en especial cuando se habla de proteína.
Para Mainous, una cosa es comer de acuerdo a los valores nutricionales diarios recomendados, pero “si dices que si uno está bien, cinco están mejor (…) yo no estoy muy de acuerdo”. También mostró su preocupación por la confianza excesiva de las personas en los consejos generalizados de los “influencers”.
Es parte de una tendencia mayor que ha resultado en “una falta de confianza en los expertos en salud”, dijo. Una mentalidad de “haré mi propia investigación” que ha sido impulsada por, entre otros, el secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., que ha divulgado información falsa sobre las vacunas desde hace años.
Pocos “influencers” son científicos entrenados, señaló Mainous, y muchos tienen acuerdos con marcas o sus propias agendas, que incluyen vender sus productos.
No hay soluciones milagrosas
¿Entonces qué pueden hacer las personas? Primero, hablar con su médico, indicó Mainous.
Como pauta general, la Asociación Estadounidense del Corazón afirma que, para muchas personas, un día que incluya una combinación de alimentos como un vaso de leche, una taza de yogur, una taza de lentejas cocidas y una porción de carne magra o pescado cocido de aproximadamente el tamaño de una baraja de cartas estará, más o menos, en el rango del objetivo diario promedio de proteína.
En cuanto a la fibra, para Glenn entre 25 y 38 gramos, según la edad y el sexo, es una buena meta.
Alimentos con alto contenido en fibra -como frijoles, frutas, vegetales, frutos secos, avena y quinoa- están relacionados con tasas más bajas de ciertos tipos de cáncer y pueden ayudar a mantener el colesterol y el azúcar en sangre bajo control.
En general, para Glenn, la gente puede comer algunos cereales integrales o fruta en el desayuno, y luego deberían intentar llenar la mitad de su plato con verduras en el almuerzo y la cena.
Así, “fácilmente pueden alcanzar su objetivo sin tener que contar meticulosamente cuánta fibra consumen”, dijo a la AFP.
Pero si una persona no come mucha fibra -y la mayoría de personas no lo hacen- el “maxxing” no es el camino adecuado, advirtió Snashall.
Cambiar los hábitos de un día para otro hará que el “sistema gastrointestinal tenga una reacción más fuerte”, dijo.
Glenn señaló que los polvos y suplementos no pueden reemplazar a los alimentos integrales y reales.
Y quizá lo más importante es que no existe una cura definitiva para todas las situaciones.
“Pienso que es importante no ver estas medidas como soluciones milagrosas a todos los problemas”, dijo.
Por: AFP



































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