Los legisladores de Florida analizan un proyecto de ley que exigiría que las licencias de conducir y otras tarjetas de identificación emitidas por el estado indiquen de forma visible si el portador es ciudadano estadounidense. La propuesta ha generado un intenso debate político y social, así como preocupación entre organizaciones defensoras de migrantes, que advierten sobre posibles efectos discriminatorios y estigmatizantes.
La Florida Immigrant Coalition (FLIC) alertó sobre el avance de las iniciativas HB-991 y SB-1334 en el Legislativo estatal. De aprobarse, estas medidas obligarían a que las identificaciones oficiales incluyan una designación explícita sobre el estatus de ciudadanía. Activistas sostienen que la disposición podría convertir las licencias en “herramientas de exclusión” y exponer a no ciudadanos —incluidos residentes permanentes legales, beneficiarios de estatus de protección temporal (TPS), refugiados, asilados y portadores de visas de trabajo o estudio— a un trato desigual en ámbitos como el empleo, la vivienda o interacciones cotidianas.
Renata Bozzetto, subdirectora de FLIC, afirmó que “el uso de etiquetas de ciudadanía crea un sistema de ránking que invita al trato desigual”. Según datos del American Immigration Council, cerca de cinco millones de residentes de Florida nacieron en el extranjero, lo que representa aproximadamente el 22% de la población estatal. En condados como Miami-Dade, Broward y Orange, la proporción de población inmigrante es aún mayor, lo que amplifica el alcance potencial de la medida.
Las propuestas forman parte de una agenda más amplia impulsada por legisladores republicanos para reforzar los requisitos de ciudadanía en procesos electorales, pese a que la legislación federal ya prohíbe votar a quienes no son ciudadanos estadounidenses.
En paralelo, el debate ha puesto atención en los requisitos vigentes para obtener una licencia de conducir en Florida, un documento esencial para la movilidad y la vida laboral. El Departamento de Seguridad Vial y Vehículos Motorizados exige prueba de identidad, fecha de nacimiento y presencia legal en el país. Los ciudadanos estadounidenses deben presentar un pasaporte válido o un certificado de nacimiento original certificado, junto con su número de Seguro Social. Además, deben acreditar residencia en Florida mediante al menos dos documentos, como contratos de arrendamiento, facturas de servicios públicos, estados de cuenta bancarios o correspondencia oficial.
Para los inmigrantes no ciudadanos, los requisitos incluyen documentación que demuestre estatus migratorio legal vigente, como la tarjeta de residente permanente (Green Card), un Documento de Autorización de Empleo (EAD), un formulario I-94 con visa válida o constancias oficiales de asilo o refugio. También deben presentar número de Seguro Social o una carta de inelegibilidad emitida por la Administración del Seguro Social, además de las pruebas de residencia en el estado.
Mayor claridad administrativa
Defensores de la iniciativa sostienen que la medida aportaría mayor claridad administrativa y fortalecería los controles en procesos oficiales. Sus detractores, en cambio, argumentan que añadir una marca visible de ciudadanía podría generar confusión sobre la diversidad de categorías migratorias legales y fomentar perfiles raciales o cuestionamientos innecesarios.
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El debate continúa en el Capitolio estatal mientras comités legislativos evalúan el alcance constitucional y práctico de la propuesta, en un estado donde la inmigración constituye un componente central de su economía, cultura y tejido social.


































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