La identidad hispana en Estados Unidos está lejos de responder a una única definición. Un nuevo estudio del Pew Research Center revela que la mayoría de los adultos hispanos prefiere describirse utilizando una referencia a su país de origen o al de su familia, antes que emplear términos generales como “hispano” o “latino”.
Según la encuesta, realizada entre casi 5.000 adultos hispanos, el 53% afirma que habitualmente utiliza una etiqueta vinculada a su origen nacional o herencia, como “mexicano”, “mexicano-estadounidense”, “cubano” o “puertorriqueño”. En tanto, el 27% prefiere términos panétnicos como “hispano”, “latino” o “hispanoamericano”, mientras que el 18% dice que normalmente se presenta simplemente como “estadounidense”.
Para los investigadores, estas diferencias muestran que la identidad hispana no puede entenderse como un bloque homogéneo, sino como un conjunto de experiencias marcadas por el país de origen, la migración y el contexto cultural de cada persona.
Los hispanos son el segundo grupo racial o étnico más grande de Estados Unidos, ya que representan aproximadamente una de cada cinco personas del país. Además, constituyen una proporción cada vez mayor de la población, el electorado y la fuerza laboral estadounidense.
La identidad cambia según la generación
El estudio muestra que la forma en que los hispanos se describen está estrechamente relacionada con su historia migratoria y la generación a la que pertenecen.
Los inmigrantes hispanos son quienes más suelen identificarse con su país de origen: el 67% utiliza ese tipo de denominación de manera habitual. En contraste, entre los hispanos de tercera generación o posteriores aumenta significativamente el uso exclusivo de la etiqueta “estadounidense”, elegida por el 40%.
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La encuesta también preguntó qué término general prefieren los hispanos para referirse a la comunidad. La mayoría eligió “hispano”, 54%; seguido por “latino”, 30%. En cambio, los términos “Latinx” y “Latine” apenas obtuvieron el respaldo del 1% cada uno, mientras que un 14% dijo no tener preferencia.
Más allá de las etiquetas, el estudio muestra que la identidad hispana ocupa un lugar importante en la vida de la mayoría de los encuestados. El 61% considera que ser hispano es una parte muy o extremadamente importante de cómo se percibe a sí mismo.
Los investigadores señalan que esa identidad se construye a partir de factores culturales, familiares y personales, por lo que puede transformarse con el paso del tiempo y las experiencias de vida.
Sin embargo, esa identidad no siempre se vive de la misma manera. Un tercio de los encuestados afirma que ser hispano ha dificultado, en alguna medida, sus oportunidades para progresar en Estados Unidos, mientras que el 26% considera que, por el contrario, le ha resultado beneficioso. Para cuatro de cada diez, no ha marcado ninguna diferencia.
Los autores del informe destacan que estas percepciones también reflejan la diversidad cultural de la comunidad hispana. Mientras algunos ponen el acento en sus raíces familiares y nacionales, otros privilegian una identidad estadounidense o combinan ambas dimensiones.
En conjunto, los resultados muestran que no existe una única manera de ser hispano en Estados Unidos, sino múltiples formas de construir y expresar esa identidad, reflejando la diversidad cultural, lingüística y familiar de una comunidad que continúa creciendo en todo el país.


































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