El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) anunció una regla final provisional que modifica el programa de trabajadores religiosos, con el objetivo de reducir interrupciones en los servicios que prestan comunidades de fe en todo el país. La disposición elimina el requisito de que los titulares de la visa R-1 deban residir fuera de Estados Unidos durante un año al alcanzar el límite máximo de cinco años de estadía, permitiendo solicitar la readmisión sin un periodo mínimo en el extranjero.
La medida beneficia a miles de sacerdotes, monjas, pastores, rabinos y trabajadores religiosos no ministeriales que, debido a retrasos acumulados, habían quedado obligados a suspender sus labores. Según el DHS, el cambio brinda estabilidad institucional y continuidad espiritual a congregaciones que dependen de estos liderazgos.
Un portavoz del organismo señaló que la agencia, bajo el liderazgo de la secretaria Kristi Noem, busca proteger la libertad religiosa y garantizar que las organizaciones continúen ofreciendo servicios esenciales. La regla se alinea con la Orden Ejecutiva 14205, que creó la Oficina de Fe de la Casa Blanca.
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El contexto de la decisión está marcado por la alta demanda de visas EB-4, cuyos cupos han sido superados durante años. Ajustes introducidos en 2023 ampliaron los tiempos de espera para solicitantes de ciertos países, provocando que numerosos trabajadores agotaran su estadía permitida. Al suprimir la espera anual obligatoria, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración reduce los periodos sin clero disponible. La regla rige ya.


































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