La manera en que las instituciones formulan preguntas sobre identidad puede tener efectos más profundos de lo que parece. Una nueva investigación publicada en la revista Personality and Social Psychology Bulletin revela que los formularios demográficos en Estados Unidos pueden influir directamente en el sentido de pertenencia de los latinoamericanos.
El estudio, liderado por la investigadora Brenda Straka de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, analizó cómo distintas formas de preguntar sobre raza, etnia y ciudadanía impactan la percepción de inclusión.
Uno de los principales hallazgos apunta al llamado formato de “dos preguntas”, utilizado históricamente por el Censo de Estados Unidos. Este modelo separa el origen hispano o latino de la categoría racial, tratándolo como una etnia independiente. Según la investigación, este enfoque genera de forma consistente mayores sentimientos de exclusión.
“Una de las principales conclusiones es la naturaleza sutil y estructural de la exclusión. La forma en que categorizamos la identidad latina puede hacer que las personas se sientan como extrañas en su propio país”.
En contraste, los participantes que respondieron formularios con un formato de una sola pregunta, donde raza y etnia se integran en una misma categoría, mostraron menores niveles de amenaza a su identidad social y una mayor sensación de pertenencia tanto a la cultura latina como a la estadounidense.
Los resultados indican que no es tanto la terminología utilizada lo que influye, sino la estructura misma del formulario. Separar la identidad latina del resto de categorías raciales transmite, de manera implícita, que se trata de un grupo distinto o menos integrado en la sociedad.
Pregunta sobre ciudadanía
El estudio también analizó el impacto de incluir una pregunta sobre ciudadanía, una propuesta que generó controversia en el Gobierno y que finalmente no fue incorporada en el censo de 2020. Según los hallazgos, la simple presencia de esta pregunta aumenta el temor entre los encuestados latinos de ser percibidos como indocumentados o ajenos al país.
“Esta pregunta suscita inquietudes en torno a los estereotipos relacionados con el estatus migratorio y erosiona un sentimiento de orgullo interno”, señaló Straka.
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Además, los investigadores encontraron que el contexto político juega un papel clave. Durante el ciclo electoral de 2020, marcado por intensos debates sobre inmigración, la pregunta sobre ciudadanía provocó mayores niveles de ansiedad y cuestionamientos sobre la pertenencia. Para 2024, aunque estos efectos disminuyeron, persistieron preocupaciones vinculadas a estereotipos.
Otro hallazgo relevante es que los formularios que separan raza y etnia también afectan la percepción colectiva. Los participantes expuestos a este formato tendían a ver a los latinos como un grupo menos cohesionado, menos representativo de la sociedad estadounidense y, en general, menos valorado.
Estas percepciones no solo influyen en cómo los latinos creen que son vistos por otros, sino también en cómo se identifican a sí mismos, debilitando tanto su identidad latina como su conexión con Estados Unidos.
El estudio cobra especial relevancia de cara al censo de 2030. En 2024, agencias federales aprobaron un nuevo formato que combina en una sola pregunta la raza y la etnia, incluyendo explícitamente la opción “Hispano/Latino”.
Según Straka, este cambio podría representar un avance significativo hacia una mayor inclusión. “Las prácticas demográficas inclusivas son esenciales”.
La investigación demuestra que incluso decisiones aparentemente técnicas, como el diseño de un formulario, pueden tener consecuencias profundas en la identidad y el sentido de pertenencia de millones de personas.



































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