Decenas de venezolanos y cubanos residentes en el sur de Florida se congregaron durante la mañana del 3 de enero en las afueras de Mar-a-Lago, en Palm Beach, y en la ciudad de Doral, para celebrar lo que describieron como la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas. La información fue difundida por agencias internacionales de noticias y recogida por medios de prensa local, que dieron cuenta de manifestaciones espontáneas cargadas de emoción, cautela e incertidumbre.

En Palm Beach, frente a la residencia del presidente estadounidense Donald Trump, un grupo de manifestantes portó banderas venezolanas, cubanas y estadounidenses, además de consignas de apoyo al mandatario republicano. “Donald Trump es el libertador del siglo XXI. Antes tuvimos a Simón Bolívar, ahora tenemos dos”, expresó Alan Ender, residente de la zona, citado por agencias internacionales.
Entre los asistentes se encontraba Valentina, una joven de 23 años que aseguró no haber dormido tras seguir los acontecimientos reportados desde Venezuela. “Es la primera vez que siento que mi país puede ser libre”, dijo, mientras abrazaba a su madre. Ambas relataron haber seguido con asombro imágenes y reportes sobre operaciones militares en Caracas y otros puntos estratégicos, información que circuló ampliamente en redes sociales y medios digitales.

Aunque la euforia era visible, muchos asistentes reconocían que el momento estaba marcado por la cautela. “Esto es solo el principio, todavía quedan sectores del chavismo que tendrán que salir”, afirmó Ender, reflejando un sentimiento compartido entre parte de la diáspora venezolana asentada en el sur de Florida, según reportó la prensa local.
Para el exilio cubano, la celebración tuvo un componente regional. Con un cartel de “Latinos for Trump” y una gorra roja con las siglas MAGA, la cubana Gisela Espinoza sostuvo que lo ocurrido en Venezuela podría marcar el inicio del fin de otros gobiernos de izquierda en la región. “Son décadas de miseria en Cuba, y creemos que este es el comienzo de un cambio”, declaró a medios locales.

El cubanoestadounidense Joaquín Gutiérrez coincidió en que la situación venezolana tiene implicaciones continentales. “Venezuela ha sido el sostén económico de muchos regímenes aliados”, afirmó, al tiempo que agradeció el papel de figuras del Gobierno estadounidense, de acuerdo con testimonios recogidos por agencias de noticias.
Celebración en Doral
A más de 125 kilómetros al sur, en Doral —considerada el epicentro de la diáspora venezolana en Estados Unidos—, centenares de personas se reunieron desde la madrugada. Allí, los abrazos, las lágrimas y los gritos de celebración se mezclaron con el intercambio constante de videos, comunicados oficiales y reportes atribuidos a la Casa Blanca y al Departamento de Justicia.

Zuleima Díaz, una de las asistentes, aseguró que necesitaba compartir el momento con sus compatriotas. “No voy a estar tranquila hasta verlo esposado”, dijo, en referencia a Maduro, pese a su preocupación por su situación migratoria tras la eliminación del Estatus de Protección Temporal (TPS).
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Entre los presentes también estaba Marisela Suárez, una adolescente estadounidense de padres venezolanos, quien explicó que la emoción era familiar. “Mis abuelos y mis padres siempre han soñado con regresar. Esto les devuelve la esperanza”, afirmó.

Hasta el cierre de esta edición, las informaciones seguían en desarrollo y eran seguidas con atención tanto por medios internacionales como por la prensa local, mientras las comunidades de exiliados aguardaban confirmaciones oficiales sobre el alcance real de los acontecimientos en Venezuela.



































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