¿Sabe cómo los cambios de temperatura, el suelo encharcado o el agua de riego salada afectan a los árboles frutales de su jardín?
University of Florida Institute of Food and Agricultural Sciences (UF/IFAS) ofrece información basada en la ciencia para ayudar a todos los floridanos, ya sean cultivadores en casa o productores comerciales, a comprender los factores ambientales que influyen en el éxito de sus árboles frutales y cultivos.
Los científicos de UF/IFAS explican que en Florida se observa un interés creciente en la producción de frutas tropicales fuera de los centros tradicionales del extremo sur del estado. Las tendencias más cálidas, los cambios en la intensidad de las heladas y los cambios en el uso del suelo han llevado a productores experimentados y a nuevos cultivadores a explorar cultivos frutales alternativos en diversas regiones del estado.

Además, los científicos destacan que aunque las oportunidades aumentan, el éxito de la producción depende de comprender las variaciones ambientales entre regiones y la respuesta de cada cultivo frutal a esas condiciones.
“El éxito de la fruticultura en Florida está estrechamente vinculado a las condiciones del agua, no solo a la temperatura”, afirmó Young Gu Her, profesor asociado de hidrología e ingeniería agrícola del Centro de Investigación y Educación Tropical de UF/IFAS. “En todo el estado, los suelos varían desde sitios arenosos con buen drenaje hasta zonas bajas con drenaje limitado y niveles freáticos poco profundos”.
Tras fuertes lluvias, el agua puede acumularse alrededor de las raíces, reducir el oxígeno en el suelo y debilitar los árboles, además de aumentar el riesgo de enfermedades. En cambio, los períodos secos pueden estresar rápidamente a los árboles en suelos arenosos, a menos que el riego se gestione de manera adecuada.
En zonas costeras o en áreas que permanecen húmedas por la cercanía del agua subterránea a la superficie, el agua de riego puede presentar salinidad, lo que genera un nivel adicional de estrés que afecta la salud de las raíces, la absorción de nutrientes y la productividad a largo plazo.

“Comprender cómo se mueve el agua en un jardín o una arboleda y cuánto tiempo permanece húmedo o seco el suelo, suele marcar la diferencia entre un árbol que prospera y uno que sufre”, explicó Her. La hidrología y las condiciones del suelo explican por qué un mismo árbol frutal puede tener rendimientos muy distintos en Florida, por lo que adaptar el cultivo al lugar y manejar el drenaje y el riego considerando los riesgos hídricos locales es esencial para una producción frutal confiable.
Las investigaciones también resaltan que la tolerancia ambiental difiere considerablemente entre las especies de cultivos frutales. Cada cultivo posee rangos de temperatura óptimos y limitantes específicos. Conocer estos umbrales es fundamental tanto para los productores a gran escala como para los propietarios que plantan árboles frutales en sus patios, jardines comunitarios o pequeños huertos urbanos.
Los investigadores indican que muchos árboles frutales tropicales y subtropicales requieren un periodo de latencia inducido por el ambiente, llamado quiescencia, para iniciar la floración y garantizar el cuajado de frutos productivos. Conocer este ciclo ayuda a los residentes urbanos a no confundir cambios estacionales naturales, como la caída de hojas o el crecimiento latente, con signos de estrés o deterioro de la planta.

“La fruticultura en Florida está cambiando a medida que el clima se vuelve menos predecible”, explicó Haimanote Bayabil, profesor asociado especialista en recursos hídricos en el departamento de ingeniería agrícola y biológica. El aumento de la frecuencia de inundaciones, sequías, calor y salinidad en algunas zonas obliga a los agricultores a seleccionar cuidadosamente los sitios y cultivos, gestionar el agua de forma más eficiente y establecer sistemas de drenaje y riego eficaces.
Seleccionar sitios menos propensos a inundaciones y suelos húmedos es fundamental y puede ahorrar dinero a los agricultores. Además, la elección de los cultivos es importante, ya que cada tipo tiene niveles distintos de tolerancia a diferentes problemas.
“La gestión eficiente del agua, el drenaje y la selección de cultivos son más importantes que nunca, especialmente ante el aumento de los riesgos de inundaciones, sequías y salinidad”, afirmó Bayabil. En términos simples, el éxito dependerá de plantar en el lugar correcto y de que se adapten mejor a las condiciones locales.
En muchos vecindarios de Florida, factores como el drenaje deficiente, los patios bajos y la exposición al sol intenso o al calor prolongado pueden crear microambientes que afectan el rendimiento de los árboles frutales con la misma fuerza que las condiciones en una finca.

La tolerancia a suelos inundados o anegados varía ampliamente entre las especies frutales, y la salinidad, ya sea proveniente del riego o de influencias costeras, puede afectar significativamente la salud y productividad de las plantas a largo plazo. Este es un desafío relevante para los residentes urbanos y suburbanos, quienes a menudo plantan árboles frutales cerca de casas, caminos de acceso o sistemas de aguas pluviales sin considerar cómo el movimiento del agua y las características del suelo impactan los sistemas radiculares.
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“Dado que el clima de Florida se está volviendo más variable, los productores y propietarios deben esperar cambios en la época de floración, el desarrollo de los frutos y la demanda de riego de un año a otro”, comentó Her. “Prestar atención al drenaje del terreno, la humedad del suelo y la calidad del agua, especialmente después de lluvias intensas o durante períodos de sequía, puede ayudar a las personas a adaptar sus prácticas con anticipación y reducir el estrés antes de que afecte el rendimiento y la calidad de los frutos”.
Por UF/IFAS



































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