La mayoría de las personas retrocede al ver una avispa; sin embargo, el hallazgo por parte de investigadores de University of Florida de dos diminutas avispas nativas recién identificadas que atacan a una plaga invasora que amenazaba la agricultura de Florida, podría ser una señal alentadora para los agricultores.
En septiembre del 2025, científicos de University of Florida Institute of Food and Agricultural Sciences (UF/IFAS) advirtieron que la recién detectada chicharrita del algodón, conocida también como chicharrita de dos manchas del algodón, el jassid del algodón o chicharrita verde, estaba amenazando los cultivos en todo el sur de Florida, tras haberse propagado desde su detección inicial en diciembre del 2024. Se reportó que esta diminuta plaga, de tan solo 2,5 a 3 milímetros de largo, causaba graves daños a cultivos alimentarios y ornamentales de importancia económica del estado, incluyendo algodón, quingombó, berenjena, maní, flor de Jamaica, girasol, hibisco tropical y muchos más. Esto motivó la emisión de alertas a nivel estatal, instando a los agricultores y residentes a mantenerse vigilantes.

Una nueva investigación de UF/IFAS demuestra que Florida podría contar ya con aliados: avispas nativas beneficiosas que atacan silenciosamente los huevos de la chicharrita antes de que la plaga pueda causar estragos en los cultivos agrícolas.
Los investigadores han identificado dos avispas parásitas nativas, conocidas científicamente como Anagrus vulneratus y Anagrus sp. cercana a vulneratus, que podrían ayudar a los agricultores de Florida a combatir esta chicharrita invasora.
“Este es un descubrimiento significativo porque demuestra que Florida cuenta con enemigos naturales que podemos utilizar para el control biológico de esta plaga invasora”, afirmó Alexandra Revynthi, profesora adjunta de entomología ornamental y acarología en el Centro de Investigación y Educación Tropical (TREC) de UF/IFAS en Homestead. “Por lo tanto, podría no ser necesario invertir tiempo y dinero en el muestreo y la importación de enemigos naturales del país de origen de esta plaga. Para los agricultores, esto significa que los investigadores podrían ofrecer soluciones con mayor rapidez”.

La chicharrita del algodón afecta a las plantas al succionar la savia del envés de las hojas, lo que provoca amarillamiento y enrollamiento foliar, reduce el rendimiento de la producción y dificulta el acceso de los consumidores a los productos en los mercados locales.
Durante un muestreo de campo en el TREC, los científicos observaron avispas emergiendo de las hojas de quingombó infestadas con huevos de la chicharrita, lo que demuestra un comportamiento parasitario natural. Ambas especies de avispas, nativas de Norteamérica, no se habían asociado previamente con esta plaga. Los investigadores realizaron secuenciación genética para confirmar la identidad de las avispas.

Dado que estas avispas atacan la plaga en la etapa de huevo, podrían ser un medio eficaz y libre de químicos para reducir las poblaciones de chicharritas, explicó Revynthi. Investigaciones previas demuestran que la especie Anagrus puede ayudar a frenar el crecimiento de la población de plagas al invadir los huevos incrustados en el tejido foliar. Este control natural podría apoyar los esfuerzos de manejo integrado de plagas (MIP) y reducir la dependencia de insecticidas.
“Aprovechar la presencia de estos enemigos naturales abrirá nuevas vías para un manejo más sostenible de esta plaga”. Las avispas atacan los huevos, que no son visibles ya que se insertan en el tejido de la hoja”, añadió Revynthi. “Para que las avispas ataquen los huevos de las chicharritas, los agricultores deberán adoptar un enfoque de conservación, manejando sus cultivos de manera que no interfiera con la supervivencia de las avispas; es decir, reduciendo las aplicaciones de control químico e implementando el MIP”.

El equipo de investigación recomienda estudios adicionales para medir las tasas de parasitismo, evaluar la compatibilidad con las prácticas agrícolas existentes y determinar las mejores estrategias para incorporar estos insectos beneficiosos en programas de protección de cultivos a largo plazo.
“Estamos en las primeras etapas de investigación. Aún desconocemos todo el potencial de estas avispas”, afirmó Revynthi. “Sin embargo, un aspecto adicional que debe estudiarse es cómo implementarlas con éxito en un programa de MIP lo cual se puede lograr estudiando su compatibilidad con otras prácticas de manejo utilizadas por los agricultores”.
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En última instancia, este descubrimiento no solo es importante para los agricultores, sino que también beneficia a los consumidores al promover cultivos más sanos y reducir la necesidad de insumos químicos, concluyó Revynthi
Por UF/IFAS



































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