La Comisión de la Ciudad de Miami aprobó por unanimidad una resolución que marca un paso decisivo hacia la reducción de residuos plásticos en propiedades municipales. La iniciativa, impulsada por la alcaldesa Eileen Higgins y copatrocinada por el comisionado Damian Pardo, establece una nueva política de adquisiciones para eliminar el uso de plásticos de un solo uso en contratos futuros.
La medida busca retirar progresivamente artículos como pajitas, cubiertos, vasos, tapas y bolsas, así como el poliestireno expandido, conocido comúnmente como Styrofoam, en concesiones que operan en propiedades de la ciudad o que son administradas por el propio municipio. Aunque contempla algunas excepciones —como ciertos alimentos preenvasados—, la normativa apunta a una transformación significativa en la forma en que la ciudad gestiona sus contratos.
Los plásticos de un solo uso representan una de las principales fuentes de contaminación urbana y ambiental. Muchos de estos productos no son fácilmente reciclables ni biodegradables, lo que provoca que permanezcan en el entorno durante cientos de años. Además, estudios han detectado microplásticos en ecosistemas marinos, así como en el cuerpo humano, lo que ha incrementado la preocupación por sus posibles efectos en la salud.
La resolución forma parte de un esfuerzo más amplio por proteger la Bahía de Biscayne, uno de los ecosistemas más importantes del sur de Florida, y reducir la acumulación de basura en vecindarios y sistemas de drenaje pluvial. Las autoridades locales consideran que limitar el uso de plásticos desde la raíz —es decir, en las compras y contratos— es una de las formas más efectivas de prevenir la contaminación.
“Los residentes de Miami están cansados de ver plástico en nuestras calles, desagües pluviales y vías fluviales, y tienen razón al exigir medidas”, afirmó Higgins. La alcaldesa subrayó que la ciudad cuenta actualmente con alternativas compostables y sin plástico que son accesibles y asequibles, lo que hace viable la transición hacia prácticas más sostenibles.
Por su parte, Pardo destacó el impacto acumulativo de las acciones individuales. Según explicó, cada objeto plástico que no llega a los desagües representa una mejora para el medio ambiente y la calidad de vida urbana. Asimismo, señaló que la resolución se enfoca en lo que la ciudad puede controlar directamente, sus políticas de contratación y operación.
La directora de Resiliencia y sostenibilidad, Sonia Brubaker, también respaldó la medida al destacar el crecimiento del mercado de productos alternativos. Indicó que la disponibilidad de opciones compostables permite a la ciudad liderar con el ejemplo y reducir tanto la contaminación como la cantidad de residuos enviados a vertederos.
Un enfoque gradual
De acuerdo con la resolución, los nuevos contratos incluirán requisitos específicos para prohibir plásticos de un solo uso, mientras que las concesiones ya operadas por la ciudad deberán eliminarlos completamente en un plazo de un año. Este enfoque gradual busca facilitar la adaptación de proveedores y socios comerciales conforme se renueven los acuerdos.
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Las autoridades aclararon que, en cumplimiento de la legislación estatal, la medida no constituye una prohibición general para toda la ciudad ni impone regulaciones a empresas privadas fuera de los contratos municipales. En cambio, se centra en el ámbito de competencia directa del gobierno local.
Con esta iniciativa, Miami refuerza su compromiso con la sostenibilidad, la protección de sus recursos naturales y la mejora de la salud pública, consolidándose como una ciudad que apuesta por soluciones prácticas frente a los desafíos ambientales actuales.

































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